A cambio de alimentos, combustible y relaciones con Estados Unidos, Corea del Norte aceptó cancelar su programa nuclear que le permitiría construir la bomba atómica, en una negociación que reivindica la diplomacia por encima de la fuerza.
El acuerdo, anunciado ayer en Pekín por los representantes de los dos países, más Corea del Sur, China, Japón y Rusia, que participaron en los arreglos, fija un plazo de dos meses para concluir el programa nuclear y abrir las puertas de las instalaciones norcoreanas a inspectores de la Organización Internacional de la Energía Atómica (OIEA).
En octubre pasado, hace cuatro meses, los norcoreanos detonaron una bomba atómica de ensayo, que provocó una oleada de protestas y condenas en todo el mundo occidental. Parecían regresar los tiempos de la disuasión nuclear, como en la Guerra Fría.
El anuncio de ayer, además de distender la crisis creada desde octubre de 2002 cuando los estadounidenses acusaron a Corea del Norte de reiniciar su programa nuclear violando acuerdos bilaterales de 1994, sirve para aliviar al presidente George W. Bush de un frente más de desgaste político internacional, toda vez que aún no sale de Irak y su pase doméstico de aceptación pública anda nada más en 28%.
La desnuclearización de Corea del Norte es un paso importante para la paz y la estabilidad de una región prenada de complicaciones, susceptibilidades y desconfianzas.
Para los mexicanos, resulta significativo que el arreglo se haya logrado precisamente cuando se cumplen 40 anos del Tratado de Tlaltelolco, firmado durante el gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz, que ha conseguido mantener a América Latina y el Caribe libre de instalaciones nucleares. Podemos decir con orgullo que el tratado mereció que el Premio Nobel de la Paz 1982 fuera concedido al embajador Alfonso García Robles, su negociador, quien veía en el arsenal nuclear una forma absurda de dilapidar los magros recursos latinoamericanos.
Sin embargo, pese a aquel noble acuerdo, el mundo ha seguido -tal vez con menos ahínco, ciertamente- en la carrera nuclear. Estados Unidos, Rusia, el Reino Unido, Francia y China tienen armas nucleares. Israel, India y Pakistán también las poseen, y en febrero del ano pasado Irán fue censurado en el Consejo de Seguridad de la ONU ante el desarrollo de su programa atómico.
Hay que aprovechar el momento de distensión nuclear generado por el acuerdo de ayer, para acelerar el uso de la energía atómica para fines más nobles y útiles como la generación de electricidad limpia, que en Europa se ha multiplicado mucho después de haber digerido el trauma de la explosión de Chernobyl de 1986, en la ex Unión Soviética.
En México dicha posibilidad está todavía en panales, pero se debe explorar con seriedad. Desde hace más de 20 anos contamos con una planta nuclear, en Laguna Verde, Veracruz, que genera electricidad de manera marginal y en cuya repotenciación ya trabaja el gobierno federal. zPor qué no acelerar los trabajos en ese sentido? zPor qué en lugar de que el sólo uso de la palabra nuclear nos remita a guerra, muerte y destrucción, no signifique hoy ahorro de energía y un medio ambiente más limpio? (El Universal)











