Urge alertamiento Sísmico Satelital

Urge alertamiento Sísmico Satelital

El actual alineamiento geométrico de los epicentros de sismos del Sur y Sureste de México, que obliga a pensar en un comportamiento tectónico distinto de los modelos geológicos que tradicionalmente y desde hace 40 años están vigentes en nuestro país, hace que sea urgente implementar un Alertamiento Sísmico Satelital preventivo basado en las Zonas Sismogenéticas del Norte, Nororiente y Norponiente de Chiapas, no sólo de la zona de subducción (Frente a las costas).

El ingeniero geofísico Marco Antonio Penagos Villar, presidente del Instituto de Especialistas en Geofísica, Geología y Minerología, analizó el comportamiento de los sismos previos al movimiento telúrico del 7 de septiembre del 2017, de magnitud 8.2.

Percibió que del 27 al 28 de mayo del 2017, en 48 horas hubo un enjambre de 24 eventos sísmicos entre Chiapas y el Istmo de Tehuantepec, perfectamente bien alineados como si siguieran un patrón. El promedio normal diario en esta zona era de entre 7 y 12 sismos.

El 30 de mayo del 2017, se documentó un enjambre de 104 sismos en territorio de Chiapas y Oaxaca, alineados con dirección marcadamente Noroeste – Sureste, que estaba indicando el comportamiento de una estructura geológica que hasta ese momento se desconocía su interpretación.

Del 10 al 14 de junio del 2017, previo al terremoto de magnitud 7.0, se generó una secuencia o enjambre de 77 sismos de magnitudes incluso de hasta 5.6 frente a las costas del Soconusco, sin que lo percibiera la población, sólo la instrumentación científica lo registró.

Tras el sismo de magnitud 8.2, científicos de USA, México, Japón, Rumania, China, explicaron que un espesor de 60 Km de la Placa Tectónica de Cocos se fracturó en dos, a partir de la Zona de Subducción con rumbo Noroeste hacia Territorio Nacional, razón por lo que liberó energía destructiva y un Tsunami no mayor a 3 metros. El hipocentro fue de 58 kilómetros.

Siendo un sismo de magnitud 8.2 ¿Por qué no generó una catástrofe como hubiera sido lo esperado?, cuestionó el geofísico. Y es que la longitud del Plano de Falla fue de 230 Kilómetros.

Interesante fue el estudio posterior al sismo de 8.2, que refleja 9 mil 369 eventos en el Istmo de Tehuantepec que se presentaron los siguientes 80 días. Fueron cuatro mil 737 asociados como réplicas, mil 41 como enjambres de un primer bloque, 213 como enjambres de un segundo bloque.

Se corroboró que el hipocentro del sismo ocurrió en la Placa de Cocos, o sea en la Placa Oceánica, debajo de la Placa Continental.

La región de réplicas sugiere que el sismo “rompió” en 2 partes la litósfera completa, generando fallas y fracturas perfectamente identificables en la imagen. La fractura tiene una longitud de 230 Kilómetros con rumbo al territorio estatal (Chiapas).

El estudioso de la geofísica explicó que en cientos de años no existen evidencias de Tsunamis destructivos en la Costa de Chiapas. Y dio una explicación.

Los cubanos se dieron cuenta de que existen rasgos estructurales que no encajan en el Modelo Tectónico vigente actualmente, como lo es el Prisma Acrecionario o Mélange. Por ello incluyeron a toda Cuba dentro de la Placa del Caribe.

En Chiapas, dijo, al igual que los científicos cubanos, “nos dimos cuenta de que tampoco el modelo propuesto en los años 80 por geólogos franceses y costarricenses satisfacía el actual comportamiento estructural y tectónico de la región, basado en evidencias geológicas y geofísicas.

Recordó que en 1982, Jean-Charles Carfantan desarrolló un Modelo Geométrico sobre la relación que guardan entre sí las Placas Tectónicas que inciden en Centroamérica y México, el cual, a la fecha se le considera vigente.

Para explicar este cambio, Penagos Villar rememoró el análisis que hizo de varios sismos previos al de magnitud 8.2 de septiembre del 2017. Por ejemplo, el terremoto de magnitud 6.9 del 14 de junio del 2017 con epicentro en los límites de Guatemala con Chiapas, cuyo hipocentro fue de 94 Kilómetros de profundidad.

Otro sismo de magnitud: 5.7 con epicentro a 52 kilómetros al Noroeste de Cintalapa y con un hipocentro de 144 Km. El 24 de mayo del 2017 siguió otro sismo de magnitud 5.4 con epicentro a 62 Km al Noroeste de Cintalapa y un hipocentro altamente impulsivo de 145 kilómetros.

A partir de esta fecha se percibió una migración sísmica con un rumbo claramente definido Noroeste – Sureste y el 30 del mismo mes y año, se notó un alineamiento de epicentros de sismos con rumbo NW - SE en Chiapas e Istmo, generando un enjambre de decenas de sismos frente al Soconusco

Así, el 30 de mayo del 2017, hubo un enjambre de 104 sismos en Territorio de Chiapas y Oaxaca, alineados con dirección marcadamente NW – SE, que indicaban el comportamiento de una estructura geológica que hasta ese momento se desconocía su interpretación.

Del 10 al 14 de junio del 2017, previo al terremoto de magnitud 7, se generó una secuencia o enjambre de 77 sismos de magnitudes incluso de hasta 5.6 frente a las Costas del Soconusco, sin que lo percibiera la población, sólo la instrumentación científica lo registró.

La pregunta obligada es ¿por qué no fueron percibidos? A partir del 10 de junio del 2017, se observa un cambio de rumbo de NW – SE a Norte - Sur, es decir perpendicular a la zona de subducción.

El 11 de junio del 2017, el alineamiento geométrico de epicentro de sismos frente a las Costas del Soconusco, es totalmente perpendicular a la zona de subducción de Norte a Sur.

Y el 12 de junio del 2017, el alineamiento geométrico de epicentro de sismos con rumbo NW - SE definió un frente de Placa Tectónica diferente a la de Cocos, que no ha sido estudiada con fines preventivos ni científicos.

Tras estas observaciones, el ingeniero geofísico dijo entender porque la NASA no localizó desplazamiento alguno en el segmento correspondiente al Istmo de Tehuantepec de la Placa de Cocos, en el 2017. Dijo entender porque no existe la triple unión de Placas Tectónicas y el porqué de la existencia de miles de fallas geológicas en todo el territorio chiapaneco.

Esto explica, dijo, el desplazamiento y rotación del Sistema de Fallas Geológicas Motagua Polochic, en su traza por Chiapas.

Incluso, con esto se explica el alineamiento sobre trazas de fallas con rumbo NW – SE del Sistema Lagunar Montebello en el municipio de la Trinitaria, y su inexplicable cambio de coloración atribuida a descargas residuales, pero que bien podría tratarse de liberación de azufre del sub suelo.

Por todas estas razones, Penagos Villar pidió que se implemente un Alertamiento Sísmico Satelital Preventivo basado en las Zonas Sismogenéticas del Norte, Nororiente y Norponiente de Chiapas, no sólo de la Zona de Subducción (Frente a las Costas).

Además, sugirió que se elaboren los Atlas de Peligros de los 122 municipios de Chiapas y el Atlas Estatal de Riesgos, con términos de referencia elaborado por geofísicos y geólogos Chiapanecos, y no por directrices y normatividades de geógrafos del Estado de México y Especialistas del Cenapred, quienes desconocen la realidad geofísica que a diario se suscita en el Estado.

“Que tanto el Atlas de Riesgos como los Atlas de Peligros de los 122 municipios sean elaborados por geofísicos y geólogos Chiapanecos, quienes conocemos las estructuras Geofísicas y Geológicas que representan un peligro en el Estado”.

Finalmente, pidió que se estudie e instrumente científicamente las principales estructuras geológicas que representan un riesgo para nuestras poblaciones. Chiapas requiere de estudios y mediciones para proponer modelos matemáticos, concluyó.