"Jesús Belmont / Corresponsal México, D.F. * CP. Con la desarticulación de los grandes cárteles de narcotraficantes en Sudamérica en los 90 y el crecimiento incontrolado de la migración de centroamericanos en los anos recientes, la frontera México-Guatemala-Belice vive actualmente su momento de mayor importancia para la seguridad nacional.
A estos acontecimientos, habrá que agregar hechos como el descubrimiento de enormes yacimientos de petróleo y gas natural en los setentas y los refugiados de los anos ochenta.
En opinión de José Pablo Liedo Fernández y Salvador Hernández Daumás, director e investigador, respectivamente, del Colegio de la Frontera Sur, la atención internacional ha constituido el detonador principal de cada iniciativa de desarrollo instrumentada para la frontera sur.
""Desde el desarrollo de importantes centros administrativos e instalaciones de exploración y producción de petróleo, el despliegue de bases militares, de policía judicial y de control migratorio, hasta la infraestructura carretera y de comunicaciones contenidos en las propuestas del Plan Puebla-Panamá"".
Disenar programas
Según los académicos, está claro que el diseno de programas de investigación para la frontera sur corre el riesgo de partir de una plataforma poco firme, si no acusa las demandas de los grupos de interés en las diferentes regiones.
Por otro lado, la obediencia a tales demandas puede orillar a una agenda reducida en el alcance y el plazo, debido a una eventual falta de información y discusión en las esferas de toma de decisiones.
Criterios fronterizos
En su estudio ""Diagnóstico regional para el desarrollo en la frontera sur: Una propuesta a partir de la interacción entre la sociedad y el medio ambiente"", los académicos sostiene que un programa de investigación que involucre la participación de los actores locales, debería lograr permear en ellos algunas pautas. Entre éstas, senalan, entender la frontera como un espacio donde confluyen diferentes territorios (llámense reservas, territorios indígenas, municipios, estados o países) y no una franja de veinte o más kilómetros de ancho a lo largo de la línea fronteriza.
De la misma forma, percibir la frontera en tanto área de confluencia de procesos y no línea divisoria entre distintas regiones geográficas con énfasis en la diversidad de la problemática de carácter fronterizo.
""En ocasiones nuestras preocupaciones y las de los medios de comunicación se concentran en los aspectos que dan la nota periodística, aunque no por ello menos importantes, como la inmigración indocumentada de centro y sudamericanos o el tráfico de estupefacientes"".
Otra de las pautas que se deben tomar en cuenta es la diferenciación entre los problemas de la producción rural y los problemas relacionados con su condición de frontera.
Aunque queda claro que las posibilidades de mitigar los problemas fronterizos deben estar basadas en el desarrollo social y productivo compartido de la región en ambos lados de la frontera.
Igualmente se debe identificar lo que no se puede hacer (a partir de criterios de sustentabilidad económica) y lo que no se debe hacer (con criterios de sustentabilidad ambiental), en un ejercicio de ""prevención de desastres"", donde participen todos los sectores con intereses en la región.
Anteponer estas limitaciones elementales a la inversión para el desarrollo es indispensable, ante la dificultad práctica de que un aspecto de gran visión abarque cada aspecto de la vida social, la economía y la conservación de los recursos naturales.
Por último, los investigadores del Colegio de la Frontera Sur resaltan que debe haber consenso entre los actores importantes en la toma de decisiones para adoptar un modelo de frontera adecuado a la realidad (nivel de desarrollo social y económico) de los estados y países involucrados.
Más que homologar las dos fronteras, habría que disenar propuestas con base a las experiencias exitosas en otras partes del mundo.
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