Ante el aumento de casos sobre violencia de género en el estado, y la falta de aplicación oportuna de la Ley de Acceso para una Vida Libre de Violencia, se hace necesaria la capacitación a los servidores públicos en la materia para atender a las denunciantes, expuso la docente, investigadora y exdirectora general del IMCH, Carmen Marín Levario.
La docente recalcó que el principal espacio donde las mujeres son violentadas es en la casa. A algunas mujeres se les enseña a ser sumisas y obedientes por el simple hecho de pertenecer al sexo femenino, lo cual las hace más susceptibles de soportar golpes de la futura pareja.
Por ello, las víctimas se comienzan a sentir solas y aceptan el marco de violencia doméstica en que viven como algo “normal”.
La mayoría de las víctimas no cuentan con formación educativa y por lo tanto su solvencia económica es precaria; por ello, algunas continúan soportando golpizas que suelen terminar en asesinato que terminan siendo letales, haciendo que algunos lleguen al asesinato.
Ante esta situación, los órganos de Justicia poco puede hacer, pues a los servidores públicos les hace falta una capacitación profunda en materia de justicia de género.
Levario apuntó que los feminicidios ocurridos en San Cristóbal de Las Casas, suelen presentarse después de fiestas en casas de amistades de la víctima, y no necesariamente ocurren porque haya una ingesta de alcohol. Lo cual es ve plasmado en el documental No quiero decir adiós (2013).
La investigadora y docente finalizó: “es necesario impulsar la capacitación de forma permanente y profesionalizada sobre igualdad de género dentro de los servidores públicos, sin importar jerarquía. Hay que realizar programas en donde no se golpeé al machismo, sino darle a entender a los hombres que es una violencia que no debe permitirse. Y tampoco hay que esperar a que nuestras hijas mueran por ser víctimas de un feminicidio para exigir al estado respuesta a los problemas de violencia contra las mujeres, recordemos que género no es sinónimo de mujer”.












