"Rafael Victorio * CP. La zona de amortiguamiento de la Selva Lacandona y Montes Azules de 220 mil hectáreas ha sido deforestada en 80 por ciento; por ello es necesario crear cordones de protección mediante proyectos productivos de gran impacto como la palma africana, el hule, los cítricos y la agricultura protegida.
En esta zona existen grandes zonas de montanas que se deben proteger y conservar, pero también ayudar a los campesinos para evitar que sigan derribando árboles y abriendo tierras para cultivos tradicionales como el maíz, que han dejado de ser productivos.
Y es que la apertura de la ""frontera agropecuaria"" continúa y por ello se están planteando las alternativas más adecuadas en una coordinación de acciones entre el Gobierno del Estado, los municipios y los propios productores, quienes ven la posibilidad de reconvertir sus actividades y rescatar grandes extensiones que permanecen abandonadas.
El presidente de la ARIC ""Benemérito del Marqués de la Selva Lacandona"", Agustín Sosa Canceco, consideró que la devastación selvática en el pasado se dio como consecuencia de la falta de incentivos y que ""los campesinos preferían la subsistencia de sus familias que proteger los árboles"".
La administración de Juan Sabines Guerrero a través de la Secretaría del Campo (Secam) y el Instituto de Fomento a la Agricultura Tropical (IFAT) están impulsando los programas de la palma, el hule y los cítricos, por lo que en esta región ya se cuenta con los viveros para el establecimiento de miles de hectáreas y existe el interés de los productores de entrarle, porque se han dado cuenta que se obtiene más que con el ganado y el maíz.
Pero a quienes están interesados en los nuevos cultivos se les advierte que está prohibido ""tirar o quemar"" espacios de selva para sembrar palma o hule, sino la finalidad es rescatar las grandes extensiones que en la actualidad están improductivas.
Solamente en el cultivo de palma se tiene proyectado sembrar 5 mil hectáreas en la región de Marqués de Comillas, aunque la finalidad es llegar a 30 mil en cuatro anos -de cien mil en todo el estado-, pero el potencial es mucho más.
Aun cuando la destrucción ha sido constante, incluso hasta ahora, las mayores afectaciones se dieron en los anos 80, cuando a esta región llegaron más de 15 mil familias de guatemaltecos huyendo de la guerra interna de su país y se asentaron en las márgenes del río Salinas, Lacandón y la franja fronteriza selvática.
""Fue una época de mucho dano a la selva"", senala Sosa Canceco, quien explica que la mayoría de ellos fueron llevados a los estados de Campeche y Quintana Roo, otros se repatriaron pero muchos se quedaron y nacionalizaron.
Con él coincide el alcalde de Benemérito de las Américas, Aniceto Contreras Vázquez, quien en forma decidida respalda e impulsa los programas de palma, hule, cítricos y agricultura protegida, como las alternativas para el rescate productivo y económico regional, pero también como una protección para ""lo que queda de la Selva Lacandona y Montes Azules"".
Es que la protección y conservación de esta región es de suma importancia, pero organismos ambientalistas se quejan de que se promuevan estos cultivos de alto impacto forestal y económico, pero no proponen alternativas viables.
Y es que ""no queremos proyectos que fracasen sino aquellos que realmente sean impulsores en la generación de empleos, pero también que ayuden a recuperar las masas forestales.
"











