Tuxtla Gutiérrez es la ciudad con mayor aglomeración de personas en la entidad, pues de acuerdo con el Inegi habitan alrededor de 650 mil personas, pero alcanza el millón de habitantes con la población flotante. Así que considerando estos números, es necesario profesionalizar a los microempresarios.
Cada familia se constituye en promedio por cinco miembros, es decir, habría un promedio de 200 mil familias en la capital; si se lograra que el 25 % de ellas consumiera 300 pesos de empresas agroalimentarias al mes —como café, salsas, chocolate, limones, tomates—, se pudieran hacer ciclos económicos mensuales de hasta 15 millones de pesos.
David Zamora Rincón, secretario de Economía municipal en Tuxtla Gutiérrez, indicó que la capital, al igual que gran parte del estado, es productora de materia prima en términos de producción agroalimentaria, lo que impide el crecimiento de la economía porque no hay valor agregado.
La economía se basa en producir materias primas que son compradas por grandes empresas para regresarlas como productos procesados a mayores precios. Es necesario dar valor agregado, pero muchos no lo hacen porque no saben cómo.
En un diagnóstico que se ha trabajado durante la administración municipal, han identificado que la mayoría de los emprendedores no tiene un plan de negocios a mediano y largo plazo, por lo que las unidades de negocio no pasan de los tres años de vida.
Gilberto Ruiz Cáceres, director de Fomento Económico, dijo que la solución para la reactivación económica no vendrá de fuera, pues se debe trabajar de forma interna con el consumo local, con confianza hacia las empresas chiapanecas y los micronegocios.
Mencionaron que otro factor para que las microempresas no prosperen, es que hay muy poca vinculación de este sector con las universidades para trabajar en estrategias conjuntas como un intercambio en capacitación a los empresarios y a los estudiantes, así como abrir oportunidades laborales.












