En México se estima que las tierras secas ocupan 128 millones de hectáreas, de las cuales alrededor del 43 % están afectadas por la desertificación, con zonas semiáridas y muy áridas, las cuales derivan en improductividad para cualquier actividad económica.
Las zonas muy áridas se encuentran en Baja California, Coahuila, Chihuahua y Sonora; las semiáridas en el desierto Sonorense y en el altiplano; y las subhúmedas secas en Campeche y Yucatán, así como el Golfo de México y las costas del océano Pacífico, desde Sinaloa hasta Chiapas.
Según investigadores del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), la desertificación es un tipo de degradación del suelo que ocurre en tierras secas, pudiendo tener efectos ambientales y sociales graves como la subalimentación y la migración.
La desertificación es diferente a la formación de desiertos, no solo es inducida por las variaciones climáticas, sino que es causado por la actividad humana como prácticas agrícolas inadecuadas, sobrepastoreo, deforestación y sistemas de irrigación inapropiados.
El combate contra este fenómeno no solo se ha plasmado entre las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, sino que también es el propósito del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se celebra cada 17 de junio.
Refieren que la desertificación —en buena medida— está asociada a la degradación del suelo, producto de actividades agropecuarias como el riego excesivo, las quemas agrícolas, el exceso de labranza y la falta de prácticas de conservación de suelo y agua.
Estudios de investigación
En plataformas de investigación en diversas partes de México, los investigadores han hecho estudios y han validado prácticas que permiten hacer productiva la agricultura de temporal en zonas donde la precipitación es escasa o errática.
Junto con diversos colaboradores, el Cimmyt desarrolla ciencia aplicada al campo y promueve prácticas agrícolas sustentables, particularmente orientadas a un mejor aprovechamiento del agua.
Las prácticas fomentadas por el Cimmyt y sus colaboradores en tierras secas han permitido obtener mayores rendimientos, incluso en condiciones de sequía prolongada.












