De acuerdo a las proyecciones de organismos nacionales e internacionales, se espera un incremento de temperaturas y una reducción considerable en la cantidad de lluvia rumbo al 2050; “en México los pronósticos indican que cada vez en estados como Chiapas tendrá menos lluvia y temperaturas más altas”.
Rodolfo Vilchis Ramos, coordinador de la plataforma de investigación en el HUB Chiapas del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), comentó que este panorama proyectado en el largo plazo tendrá una influencia directa en el rendimiento de los sistemas de producción de alimentos de entre 25 y 50 %.
Esto se verá reflejado en todo el país y a nivel global, por lo que será más difícil garantizar la seguridad alimentaria ante el crecimiento constante de la población.
“De acuerdo a los estudios que se han hecho, se reporta que a nivel global la actividad agrícola y forestal contribuye en un 24 % en la emisión de dióxido de carbono, que se registra por las diferentes actividades productivas, por lo que es urgente buscar alternativas para reducir este número”.
Una de las que más se promueve por parte de los colaboradores del Cimmyt es dejar atrás las quemas agrícolas, ya que no tienen ningún beneficio, por el contrario, contaminan el ambiente y degradan los suelos, se erosionan, acidifican y solidifican.
Refirió que en los últimos años se ha visto un cambio radical en el ambiente, lo que ha dejado un impacto negativo en los sistemas de producción. El cambio climático existe y hay factores que contribuyen a que este fenómeno sea cada vez mayor, uno de ellos son las quemas agrícolas, con efectos sobre los suelos y el aire a través de la emisión de gases de efectos invernadero.
Los productores manifiestan que el cambio climático es más notorio, sobre todo en la frecuencia de las lluvias que cada vez es menor, con un periodo más corto de precipitaciones al año, lo que ha influido en el rendimiento de los cultivos y ya no se logran hacer siembras como se hacían anteriormente.
“En algunas regiones agrícolas, dicen los productores que antes llovía desde marzo-abril, pero en los últimos años llueve hasta junio-julio, y está dejando de llover a veces en septiembre u octubre, cuando antes se encontraban precipitaciones hasta noviembre o incluso diciembre. También hay efectos por la radiación solar, que sin las lluvias se siente más”, apuntó el especialista.
Con estos cambios en el clima, los productores tienen que buscar alternativas para que los sistemas de producción no se vean tan afectados, algunos han recurrido al uso de mayor cantidad de insumos, lo que impacta en el rendimiento y el costo de la producción.











