Urge fortalecer el cultivo de maíz

El Cimmyt ha trabajado en varios estados, como Chiapas, junto a productores agrícolas. Diego Pérez / CP
El Cimmyt ha trabajado en varios estados, como Chiapas, junto a productores agrícolas. Diego Pérez / CP

México alberga más de 59 razas nativas de maíz. En esa diversidad se encuentran características desarrolladas en ambientes y sistemas agrícolas distintos que representan una reserva estratégica de adaptación y resiliencia.

En ese tenor, el país necesita conservar los maíces nativos que las comunidades agrícolas han seleccionado durante generaciones, fortalecer la producción, mercados e industria y desarrollar semillas capaces de responder a sequías, enfermedades y condiciones climáticas cada vez más variables.

El Centro Internacional para el Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt) señala que los diferentes sistemas productivos requieren híbridos y variedades adaptados a sus agroambientes, con características de rendimiento, sanidad y tolerancia a distintos factores de estrés.

Maíces nativos, híbridos y variedades de polinización libre cumplen funciones diferentes y complementarias dentro de un sistema que sostiene la alimentación y una parte importante de la actividad agrícola y económica del país.

Fortalecer ese sistema requiere conectar la ciencia con las políticas públicas, los productores, las comunidades y las cadenas productivas.

El Cimmyt trabaja con el Gobierno de México, gobiernos estatales y otros aliados en una agenda orientada a la transformación sostenible de los sistemas agroalimentarios.

En Ocosingo, una plataforma de investigación muestra cómo la diversidad puede integrarse con prácticas orientadas a conservar la capacidad productiva de las parcelas.

La milpa combina maíz, frijol y calabaza con árboles frutales y mantiene el rastrojo sobre el suelo. Entre cinco y seis toneladas de residuos agrícolas por hectárea pueden permanecer en la parcela y aportar alrededor de 72 kilogramos de nitrógeno por hectárea al año, además de reducir el uso del fuego y contribuir a proteger el suelo. Cultivos como aguacate, cítricos y plátano agregan opciones de alimentación e ingreso para las familias.