Implementar acciones de educación sexual integral basada en evidencia científica acerca del autocuidado de la salud sexual, incluyendo la prevención del VIH y otras infecciones de transmisión sexual, fue el llamado de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) a las autoridades de los tres niveles de gobierno.
En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Sida, llamó a fortalecer las acciones destinadas a la protección y garantía de los derechos humanos de las personas que viven con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), a redoblar esfuerzos para garantizar el acceso a los servicios de salud.
El organismo indicó que la pandemia de covid-19 impactó de manera negativa las dinámicas de atención al VIH, en los servicios públicos y sociales de salud a nivel mundial, generando un retroceso que se estima equivale a 10 años o más en los avances logrados en la respuesta a este virus.
La asociación civil “Una Mano Amiga en la Lucha contra el Sida” manifestó que es preocupante que la comunidad internacional no ha logrado las metas establecidas para el 2020, en la Declaración Política sobre el VIH y Sida del 2016, a pesar de que se dispone de los conocimientos y herramientas para prevenir toda infección y muerte relacionada con el síndrome.
La epidemia del sida sigue afectado a todas las regiones del mundo, representando una emergencia de salud y un problema social, de desarrollo y de derechos humanos. Actualmente, más de 38 millones de personas viven con VIH y sigue aumentando.
Son preocupantes los progresos insuficientes para reducir las infecciones por VIH, dado que se registraron 1.7 millones de nuevos casos en el 2019, frente a la meta global para el 2020, de menos de 500 mil infecciones nuevas. Los nuevos casos han aumentado al menos en 33 países desde el 2016.
Se ha documentado que las desigualdades adoptan distintas formas y dimensiones, y si bien difieren en diversos contextos nacionales, pueden incluir las basadas en el estado serológico, género, raza, etnia, discapacidad, edad, nivel de ingresos, educación, ocupación, disparidades geográficas, estatus migratorio.
Esas desigualdades a menudo se solapan y se agravan mutuamente, contribuyendo a que no se logren las metas mundiales para el 2020, relacionadas con el combate al VIH, ya que también la pandemia de covid-19 ha acentuado las desigualdades existentes.











