De acuerdo al consultor independiente en materia de género, Mauricio Ariza, es necesario realizar una serie de modificaciones estructurales y más esfuerzos que fomenten los cambios en las percepciones sociales, particularmente a la población disidente sexual en puestos de liderazgos.
Indicó que deben formularse mecanismos que permitan la igualdad de oportunidades para las disidencias sexuales, a acceder a distintas candidaturas en diferentes geografías y circunscripciones electorales.
Dijo que la participación política de la población lésbico, gay, bisexual y trans (LGBT) sigue siendo una tarea pendiente en nuestro país; si bien se reconoce que han existido avances particularmente en el área legislativa y judicial, continúa presente la discriminación.
Compromiso público
“Tiene que existir un compromiso público desde las más altas esferas de liderazgo político, ya sean representantes de partidos políticos, alcaldes, legisladores; que no se quede únicamente como una cuestión enunciativa, sino decir claramente cuáles son los objetivos y mecanismos que se pueden ir realizando para garantizar la igualdad de oportunidades”, mencionó.
Señaló que existe una tarea pendiente de tener una visibilidad integral sobre las personas de la diversidad sexual en distintos puestos de elección popular o quien ya se encuentre actualmente laborando dentro de la administración pública, ayuden a visibilizar estas figuras del poder y cambien las percepciones sociales que existen en torno a los liderazgos que integran las disidencias sexuales en el ejercicio público.
“La población LGBT sigue siendo un grupo históricamente discriminado, invisibilizado y vulnerado en diferentes elementos, directa e indirectamente, que dependiendo quien lo ejerza tiene un impacto diferenciado hacia la víctima”, dijo.
Agregó que las acciones tienen que comprender a toda la geografía nacional, con campañas bastantes fuertes que permitan atacar los prejuicios.
Sobre los avances que se han logrado, precisó que sigue habiendo una mayor participación de hombres gays y mujeres lesbianas, por lo que continúa presente una deuda histórica hacia personas transgénero y transexuales, que abiertamente decidan participar en un proceso electoral.
El consultor mencionó que de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2017, al 44.3 por ciento de las personas encuestadas les gustaría poco o nada que una persona lesbiana o gay actualmente se encuentre como un presidente de la República, es decir, que prevalece un gran estigma hacia cómo debe ser una persona en un cargo de elección popular.
Refirió que otros datos de la encuesta señalan que el 3.7 por ciento de las mujeres que fueron encuestadas se identificaron como no heterosexuales y manifestaron mayor discriminación, en función del 2.8 por ciento de los hombres que también dijeron ser no heterosexuales.
“Esto demuestra que en la inclusión LGBT, en el acceso a derechos humanos hay un impacto diferenciado entre los diferentes grupos, en este caso para mujeres lesbianas o trans en comparación hacia hombres gays”, concluyó.












