Paulina Mota Conde, directora de refugios para mujeres víctimas de violencia extrema de la Secretaría para la Igualdad de Género (Seigen), expresó la necesidad de que los municipios se interesen en instalar refugios ante las persistentes cifras de violencia familiar presentes en la entidad.
Mota Conde expresó que los refugios o “casas Seigen”, son parte de un derecho que otorga el Estado a las mujeres víctimas de violencia y a sus hijas e hijos, al encontrarse plasmado en la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. Por tanto, el Estado debe proteger y resguardar a las mujeres que necesiten la protección.
La directora detalló la diferencia entre los refugios, albergues y casas de tránsito, en primera porque cada uno de estos espacios pertenece a órdenes distintos, algunos al municipal y otros a la Fiscalía General del Estado (FGE), organizaciones civiles y a la Secretaría para la Igualdad de Género.
Es importante destacar que de todos estos espacios se formó una Red Estatal de Refugios para Mujeres en Situación de Violencia.
“Las casas de tránsito son de 48 a 72 horas, los albergues en su mayoría son para mujeres migrantes, niños, niñas y adolescentes”, dijo.
En el caso de los refugios, la atención es integral al contar con recursos del fondo nacional y estatal, por lo que tienen una posibilidad de expandir las áreas de atención.
Mota Conde detalló la existencia de dos refugios en la entidad, los cuales ofrecen dicho apoyo integral, sin embargo, su ubicación tiene que ser un secreto para así garantizar el ambiente de seguridad que se le brinda a las mujeres, niños, niñas y adolescentes.
La misión de los refugios es incentivar a mujeres a recuperar su autonomía y generar un plan de vida que se aleje de la violencia, y todo ello bajo un enfoque integral de perspectiva de género y de derechos humanos.
Los refugios, en palabras de la directora, cuentan con un equipo de especialistas divididos en enfermeras, psicólogas, abogadas, educadoras, policías, intendencia, talleristas y capacitadoras, quienes se encuentran las 24 horas en activo para ofrecer atención.
Una mujer violentada puede quedarse en el refugio hasta tres meses e inclusive más. También reciben a mujeres migrantes, de cualquier municipio, estado o país que así lo requiriese.











