Los nuevos trabajos y análisis que se hagan por el tema de la pandemia, que en estos momentos impacta al mundo, tienen que enfocarse en una investigación que permita conocer, con bases científicas, la sobrevivencia del SARS-CoV-2 (Covid-19) en el agua de la llave no contaminada y también en los líquidos residuales no tratados, así como los riesgos de contagio en el uso de estos recursos por parte del ser humano, dijo Martín Mundo Molina, investigador en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach).
Las inquietudes con este tema, refirió, se derivan del hallazgo que hicieron investigadores españoles, debido a que demostraron la presencia del virus en las heces de los pacientes; después de ese momento, comenzaron las labores para buscar la presencia del ARN de la Covid-19; posteriormente, se encontró evidencia de que este organismo estaba en las aguas residuales no tratadas.
Trabajos
Los estudios que han hecho especialistas en China, dijo Mundo Molina, indican que el virus puede sobrevivir por más tiempo en aguas con temperaturas bajas y muere más rápido cuando se elevan; su permanencia varía de tres a 100 días.
“Lo que no se ha probado es la carga viral, no hay evidencia científica hasta ahora que muestre que el coronavirus pueda infectar humanos tanto en aguas filtradas o no filtradas, o en aguas residuales”, remarcó.
Por ahora, recordó, el riesgo mayor (probado) para contagiarse es el que se da a través de la saliva, sin embargo, falta consolidar evidencias para saber si un ser humano puede infectarse al tocar aguas residuales o filtradas.
A través de su artículo “Evidencias científicas de la sobrevivencia del SARS-CoV-2 en agua de grifo no contaminada y en aguas residuales no tratadas”, publicado en una revista científica de la Unach (https://www.espacioimasd.unach.mx/index.php/Inicio), el investigador remarcó la necesidad de desarrollar una metodología para evaluar no sólo la presencia del virus en el agua, sino también para analizar el riesgo que en algún momento pudiera representar para el medio ambiente y para el ser humano.
Recursos hídricos
Más allá de los estudios que aún están pendientes de hacerse en Chiapas en este rubro, Mundo Molina explicó que la entidad refleja una pobreza en cuanto a la infraestructura hídrica se refiere; en México, dijo, más del 80 por ciento de los ríos están contaminados con aguas residuales no tratadas.
Otras cifras indican que en el territorio nacional existen dos mil 540 plantas de tratamiento de aguas residuales, pero se tiene el reporte de 34 mil 362 comunidades, ciudades y ejidos, es decir, el déficit de infraestructura hidráulica es de 32 mil 822 sistemas.
Al problema se le suma que un gran porcentaje de los proyectos no sirven; en el estado se tienen reportadas 218 plantas para tratar las aguas residuales, pero apenas dos son funcionales. Más allá de que no hay evidencia de contagio por Covid-19 con las heces que llegan a las aguas residuales, utilizar estos líquidos en las hortalizas se constituye como un riesgo para la salud.
Ecosistemas
Las aguas no tratadas están llegando a los arroyos, ríos, lagunas, embalses de las presas o mares; en el peor de los casos, se ocupan estos líquidos para regar las frutas que después son consumidas.
Lo lamentable de este tema sanitario es que la Ley de Aguas Nacionales es muy clara, debido a que enfatiza que estos recursos hídricos que utilizan los municipios tienen que ser tratados, sin embargo, existe una irresponsabilidad institucional debido a que no se aplican sanciones para quienes descargan aguas negras en otros espacios.
Búsqueda
El investigador de la Unach precisó que, por el momento, no hay evidencia científica que indique que las muestras en aguas negras contagien a un número determinado de personas, tampoco hay estudios que confirmen el contagio de algún ser humano por tener contacto con aguas residuales que tengan el ARN del virus.
Sin embargo, insistió, las investigaciones en México (incluyendo a Chiapas) tienen que tomar este enfoque, tomando en cuenta que el mundo enfrenta una pandemia inédita, por lo menos en los últimos 100 años. “Es una pena que este tema se tome tan a la ligera, porque es un asunto de salud pública, en donde se vulneran los derechos de los seres humanos para recibir agua potable como la ley lo marca”, reclamó con referencia a la contaminación en los ecosistemas.












