El activista en pro de los derechos humanos de la población LGBT, David Vázquez Hernández, celebró la iniciativa impulsada por la presidenta de la Mesa Directiva del Senado, Olga Sánchez Cordero, que busca prohibir y sancionar los esfuerzos para corregir la orientación sexual e identidad de género, a través de las denominadas terapias de conversión.
Dijo que abonaría más el reconocimiento y combate a la discriminación hacia la población lésbico, gay, bisexual y trans, ya que continúa siendo muy difícil el proceso de respeto a las personas que deciden expresar públicamente su orientación sexual e identidad de género, incluso por los mismos familiares.
La presidenta del Senado, Olga Sánchez Cordero, dijo recientemente que los representantes del Estado tienen la responsabilidad y obligación de trabajar de manera incansable para restaurar el tejido social que durante décadas se ha degradado.
Los denominados esfuerzos para corregir la orientación sexual y la identidad de género son sólo un ejemplo de estas transgresiones al valor supremo del ser humano, que es su dignidad.
El activista David Vázquez manifestó que en Chiapas, al igual que varios estados del país, las terapias de conversión todavía existen hoy día, principalmente en grupos religiosos.
En su experiencia, mencionó que en muchos casos la familia entra en un conflicto personal, y muchas veces por sus creencias religiosas cuando un hijo decide expresar su orientación sexual, sobre todo porque se idealiza un proyecto de vida para ellos, basado en las supuestas normas sociales y la religión.
En esa cuestión, basada en su falta de reconocimiento, buscan espacios para “curar” o “ayudar” a su hijo o hija, a “llevarlos por el camino del bien”. Buscando apoyo principalmente en las religiones. Algunos, incluso, acuden con pseudoprofesionales que dicen que la orientación sexual se puede corregir.
Indicó que ha tenido acercamiento en tres casos de adolescentes menores de 18 años, originarios de Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas y Yajalón, a quienes sus familias los llevaron a retiros religiosos, en ese afán de “curarlos” y acercarlos al “camino de Dios”.
Un obstáculo con la impartición de justicia es que no están tipificadas las terapias de conversión. La opción que han tomado las activistas que acompañan los casos, es denunciarlo como un tipo de violencia familiar, ya que muchas veces emplean amenazas o golpes.












