Organizaciones sociales, civiles y colectivos del sur de México se unieron para compartir información, analizar y generar estrategias para enfrentar solidariamente la pandemia del Covid-19.
En un amplio documento señalan, entre otras cosas, que “desde estas diversas capacidades, conocimientos y experiencias nos sumamos para acompañarnos junto a los pueblos en la exigencia de derechos, para informar de manera accesible y verídica sobre la pandemia, para generar espacios creativos de ayuda mutua y para documentar y denunciar las posibles violaciones a derechos humanos que se presenten durante la emergencia”.
Indican que existe una fuerte relación entre la salud de la naturaleza y la salud humana; los virus proliferan en situaciones de devastación ecológica vinculada con la expansión agroindustrial y sus sistemas de confinamiento y almacenamiento productivo, proceso que violentan derechos humanos y los derechos de la tierra.
“Si las condiciones se mantienen iguales seguirán apareciendo virus; cambiar el modelo de producción de alimentos, apostar por la soberanía alimentaria y la agroecología es un medio para prevenir próximas pandemias”.
Para evitar que esto pase, afirman que es necesario un cambio sistémico, por lo que consideran fundamental escuchar las voces y lucha de los pueblos indígenas y campesinos que cuidan y defienden a la madre tierra y a su territorio.
“Sabemos que es un gran reto para el gobierno mexicano, y para la sociedad en su conjunto afrontar esta situación ante un sistema de salud saturado y en algunos lugares colapsado; es por ello que urgimos a los niveles federal, estatal y municipal que escuchen y atiendan las demandas y consideraciones partiendo de un diagnóstico claro de las necesidades de los diferentes territorios en México”.
Las organizaciones sociales, civiles y colectivos del sur de México solicitan a las autoridades atender las determinaciones sociales de la pandemia que sitúan a población migrante, niñas y niños trabajadores y en situación de calle, pobladoras/es de periferias urbanas, personas en situación de detención, trabajadoras/es precarizadas como sectores con mayor vulnerabilidad al contagio, al diagnóstico oportuno y el acceso al tratamiento.
Otra de las peticiones es la difusión de manera amplia de las medidas estatales de atención y acompañamiento para niñas, niños y mujeres que vivan violencia intrafamiliar. Que la atención sea de fácil acceso y con enfoque de derechos humanos.
Así como reconocer la complejidad de la movilidad humana en Chiapas por ser estado de origen, tránsito, destino y retorno.
Firman el documento decenas de organizaciones, entre estas la Red por la paz, la Red por los derechos humanos y la Red de resistencia y rebeldía, con la relación de cada una de las organizaciones.












