Ante la reaparición de centenares de peces muertos en el río Suchiapa, representantes de la asociación civil Nimalarí Ecocultura Sustentable urgieron a las dependencias gubernamentales a que intervengan en la solución de la contaminación que tiene el afluente y que afecta a los pobladores, debido a que el vital liquido ya no es apto para uso y consumo humano.
A través de un pronunciamiento, se detalla que el municipio ha sufrido del abasto de agua -desde el 2013- y también los habitantes han pedido que el tema se atienda, tomando en cuenta que el agua abastece a la cabecera municipal y desemboca en el Cañón del Sumidero.
La lluvia del pasado martes que se presentó en la zona, dice el documento, agudizó el problema y generó molestia entre la misma ciudadanía, “en esta ocasión sí se vio la intervención de la Secretaría de Salud, al tomar el miércoles 1 de abril muestras del agua del río Suchiapa”.
Como una forma de prevención, el ayuntamiento ya no entregó el suministro del agua hasta que la autoridad entregue los resultados, sin embargo, dicha medida no resuelve el problema de fondo.
Por tal razón, la organización demanda que las distintas instancias gubernamentales “tomen con seriedad la contaminación del afluente del río Suchiapa, el cual desemboca en el emblemático Cañón del Sumidero, para generar acciones coordinadas que restaure la contaminación; nuestro sentir no son palabras sin sentido, ya que se logró que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) se pronunciara”.
Dicha asociación civil entregó peritajes, informes de laboratorio y resultados de análisis que mostraron que en el afluente existen coliformes y fecales que exceden la norma y que colocan al agua del río como riesgosa para consumo humano.
La asociación remarca que la contaminación, provocada por las descargas de aguas residuales, proviene del lado sur y oriente de Tuxtla Gutiérrez y desemboca sobre el Sabinalito; se le añade el arrastre de arena, cal y lixiviados de la capital de Chiapas.
Adicional a ello, dentro de los estudios que se han realizado se encontraron metales pesados, fósforo, grasas, aceite, materia flotante, cromo, níquel, cobre, plomo y alta densidad de sustancias que son tóxicas.
“Es momento de que las autoridades demuestren compromiso para resolver la problemática que atenta contra la salud de las personas que consumen el agua, así como el derecho a un ambiente sano”, remarca el escrito.
Finalmente, añaden en que es momento en que las autoridades estatales atiendan la recomendación de la CNDH para restaurar el afluente del río Suchiapa y, en consecuencia, asegurar la subsistencia de las siguientes generaciones.












