De acuerdo con los registros, la hepatitis B se presenta de forma aguda en menores de un año de edad en un promedio del 5 %, en mayores de un año oscila entre el 10 y 30 %, mientras que en adolescentes la prevalencia es mayor al 50 %. Esto refleja la importancia de la vacunación.
Nicolasa López Ovando, responsable estatal del Programa de Vacunación Universal, explicó que la hepatitis B es una enfermedad infecciosa causada por el virus que se presenta de manera crónica o aguda, incluso, en niños menores de un año. Se caracteriza por los síntomas de fiebre, náuseas, vómito, dolor muscular y malestar general.
Dijo que hay que tomar en cuenta que existen cinco tipos de hepatitis, de la “A” a las “E”. En el caso de la “B”, se aplica actualmente una vacuna que antes se administraba al recién nacido, en tres dosis, pero desde el año 2018 se incluye en la hexavalente. Se aplica en los primeros siete días de vida.
Es vital que los papás y las mamás acudan a su unidad de salud para vacunar a su bebé, debido a que es una enfermedad crónica aguda hepática que compromete al hígado y puede causar un grave daño cuando se convierte en crónica, ya que puede generar cirrosis hepática.
Vital completar esquema
Señaló que si bien lo ideal es aplicar la vacuna en los primeros siete días de vida, el margen es el primer mes para iniciar con el esquema. Si por alguna razón no acuden a la vacunación, se tendría que iniciar la primera dosis hasta el segundo mes de nacido con la vacuna hexavalente, la cual protege contra seis enfermedades.
López Ovando remarcó que es vital completar el esquema completo de vacunación para que tenga un efecto positivo y ayude a prevenir la enfermedad. Esto, en los primeros siete días y a los dos meses de nacido.
Si el niño es vacunado, ya no debe preocuparse en la adolescencia, no obstante, solo aquellos que no tengan antecedentes vacunales, es decir, no hayan recibido ni una sola dosis, sí deben estar en vigilancia.
Refirió que existe una idea errónea de relacionar la cirrosis hepática con el consumo de alcohol en personas mayores, pero no toman en cuenta si se vacunaron o no cuando eran niños, lo cual los deja vulnerables toda su vida.
Es importante mencionar que no hay pruebas de que la vacuna proteja contra la nueva variante de hepatitis que ha surgido en algunos países. Volver a aplicar la vacuna en adolescentes no generará una mayor protección, solo le quitará la oportunidad a otro niño.












