El director de la Asociación Civil “Transforma Chiapas”, Francisco Gallardo Espinosa, manifestó que la violencia política en razón de género no se origina desde la vida pública de las mujeres, sino que tiene como base espacios privados en los cuales se tiene que incidir con una reestructuración en todos los ámbitos.
Manifestó que desafortunadamente todo tipo de violencia contra la mujer comienza desde el hogar, sin importar si es en una comunidad rural o en un centro urbano, el trato desde pequeñas es similar en muchos casos, bajo una estructura social patriarcal.
Señaló que a las mujeres se les vincula desde pequeñas con actividades domésticas y pocas veces o casi nunca con actividades relacionadas a la economía o a la política; a diferencia con los hombres, a quienes desde pequeños se les vincula con eso y con la idea de que serán quienes decidan en el hogar.
Añadió que por más leyes y campañas de sensibilización que se hagan para cambiar estas ideas, no se resolverá dicha problemática si no existe una verdadera reestructuración en su conjunto del sistema político, educativo y económico.
El activista dijo que es primordial incidir en las comunidades indígenas que es donde esta situación se acentúa más, ya que por los usos y costumbres a muchas mujeres no se les permite aún aspirar a espacios políticos.
Sobre la violencia política de género, mencionó que en los últimos años se ha hecho más evidente sobre todo en los municipios indígenas, sobre aquellas mujeres que ganan elecciones de manera democrática y no son ellas quienes ejercen el poder, sino que son los hombres quienes toman las decisiones.
Por ello, enfatizó que es importante no atender uno solo problema a la vez porque se desatiende el resto, y de esa forma no se resuelve la situación de fondo.
Es importante no sólo enfocarse en la parte de las instituciones públicas sino también las instituciones privadas y en el núcleo familiar, que es donde aún sigue arraigada la violencia hacia las mujeres.
Gallardo Espinosa destacó que no se trata de pensar únicamente en la educación y cambiar contextos familiares sociales, sino que se tiene que resolver el sistema en su conjunto, “puesto que es profundamente desigual y violento contra las mujeres y es ahí donde se tiene que trabajar”.
Agregó que un aspecto importante que podría ayudar a combatir de mejor forma la violencia contra las mujeres, es que sus compañeras que han superado esa barrera de la violencia les enseñen y las encaminen a buscar esos verdaderos espacios públicos al que también tienen derecho.












