México podría convertirse en el “Mediterráneo” de América ante los flujos migratorios crecientes de centroamericanos que superan los 400 mil al año que ingresan por la Frontera Sur, advirtió la presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de la República, Gabriela Cuevas Barrón.
Planteó la necesidad de encontrar mejores prácticas de atención a los migrantes que proceden de las naciones vecinas del sur, para que México se convierta verdaderamente en el “protector hermano mayor de América Latina”, aunque estableció que en el país existen miles de familias separadas por un muro en la frontera con Estados Unidos, en esta región “si bien no existen físicamente parece que nos encanta replicar”.
Advirtió que “aunque actualmente los problemas en Siria, Libia y Afganistán se ven muy lejanos, en México debemos tener presente la crisis que se empieza a vivir en la región de Centroamérica –Honduras, El Salvador y Guatemala- y ante ello, nuestro país no está lejos de convertirse en el ‘Mediterráneo’ de América”.
Y es que dijo que solamente en Guatemala se está viviendo un serio conflicto social y existen más de 300 mil familias desplazadas internamente que sumado a la violencia en el “Triángulo del Norte” de Centroamérica, la situación se torna grave y “es una región a unos pasos de aquí”.
En su participación en el Foro “Experiencias en materia de Refugiados” organizado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y el Senado de la República, la legisladora señaló que los registros para solicitar asilo de unas tres mil personas al año no muestra la realidad, como tampoco el hecho de que solamente se autoricen un promedio de 35 reconocimientos de refugiados.
Incluso mencionó que en Siria se vive la crisis humanitaria más grande de todo el mundo y nuestro país únicamente ha otorgado la condición de refugiados a 15 ciudadanos de esa nación.
Planteó la necesidad de que México asuma un compromiso más firme en la materia y con una visión global, sobre todo cuando 35 millones de mexicanos viven en Estados Unidos y a pesar de ello, “no hemos sido capaces de dar la mano a aquellos que necesitan de nuestra protección”.
Aclaró que nuestro país no está para cerrarle las puertas a nadie y tampoco mantener un doble discurso en relación con el Norte y el Sur, sobre todo porque en ésta región el trato que se le da a los migrantes no es mucho mejor de lo que se critica en la Unión Americana.
Por ello, consideró que entre todas las instituciones y los poderes se pueden definir acciones y encontrar mejores prácticas en materia migratoria.











