Alumnos, maestros y padres de familia demandaron al gobierno federal y del estado terminar la construcción de la escuela primaria “Josefa Ortiz de Domínguez”, al cumplirse dos años de iniciados los trabajos y hasta ahora no la pueden ocupar.
Los 167 estudiantes matriculados reciben clases en aulas prestadas en el turno vespertino de la escuela “Lázaro Cárdenas”, que también enfrenta problemas en el techado y de iluminación.
Desde marzo del 2016 y por disposición de la Secretaría de Protección Civil, el Instituto para la Infraestructura Educativa del Estado (Inifech), derribó toda la escuela e inició su reconstrucción, terminando y equipando diez aulas con mobiliario, pero no pueden ser utilizadas hasta ahora.
Y es que “se les olvidó construir la dirección del plantel, el aula de medios y sobre todo, los sanitarios”, afirmó la directora de la institución, Silvia Patricia Orozco Villatoro, quien junto con directivos de padres de familia y niños con pancartas exigieron a las autoridades terminar la obra.
Ubicada en la 10ª. calle Poniente entre 2ª. y 4ª. avenida Sur, esa escuela contaba con una matrícula de más de 300 alumnos y ahora apenas llega a 167, porque al no contar con sus instalaciones los padres decidieron cambiar a sus hijos de escuela.
“Trabajamos en el turno vespertino en aulas prestadas de la primaria Lázaro Cárdenas, pero también sus instalaciones ya fueron catalogadas con riesgo”, explicó.
Respaldada por la directiva de padres de familia encabezados por Nestor Armando García Ocaña, señaló que cansados de promesas de las autoridades del Inifech, decidieron emprender las acciones de protesta y pedir la intervención del gobierno federal para que se atienda el problema.
El área de sanitarios permanece abandonada y el patio de la escuela en donde hay tierra, crece el monte.
Con pancartas en mano, decenas de niños y padres de familia demandaron al Inifech que concluya la obra y les entreguen su escuela que aún no está terminada al cien por ciento.
El compromiso de las autoridades fue que en seis meses estaría terminada la obra y ya pasaron dos años y la obra quedó inconclusa, lo que incrementa el malestar de directivos y padres de familia.











