Urgente revertir cambio climático

La directora del Instituto de Investigación en Gestión de Riesgos y Cambio Climático, Silvia Guadalupe Ramos Hernández, destacó la importancia de comenzar a implementar políticas públicas en el estado, con el fin de revertir el cambio climático, el cual, aseguró, afecta directamente a la población que tiene poca información, conocimiento y una conciencia poco clara de qué puede suceder.

Lo anterior se traduce en una falta de prevención, pues la sociedad queda en riesgo al no saber qué hacer, antes, durante y después de un fenómeno natural.

La forma de estar más preparados, dijo, es implementando programas multidisciplinarios en todos los niveles de educación. A nivel político local, es necesaria la coordinación de políticas prácticas con legislaciones a favor de la conservación de biodiversidad y prevención de riesgos de desastres; a nivel regional, se requiere el mejoramiento y aprovechamiento de los acuerdos internacionales existentes.

La vulcanóloga dijo que es necesario legislar más a favor de la protección de los suelos y en contra del cambio climático, destacando que a partir de los años sesenta, las muertes ligadas a este fenómeno se han duplicado; afectando directamente a la economía de los países, quienes tienen que destinar recursos para el desarrollo en la reparación de daños.

Situación estatal

Chiapas se encuentra en una región diversa en climas y regiones geográficas, y es reconocido por los impactos de deforestación, cambios de uso de suelo y por tener en su territorio dos volcanes activos que ponen en tensión a mas de 40 mil personas.

Lo que pone al estado en una zona sísmica muy grande, con alta presencia de incendios, erosión de suelos y sequías o lluvias intensas. “Todo esto es efecto de los cambios climáticos”.

La merecedora de la Medalla “Rosario Castellanos”, explicó que debido a la pandemia se paralizaron los esfuerzos locales por revertir el cambio climático para destinar recursos a la enfermedad.

Y refutó que el costo de la crisis medio ambiental, son y serán muchos mayores que la actual crisis de salud, pues se traduce en constantes colapsos en la escasez del agua o la pérdida de producción de alimentos.