Uso político de migrantes

"El tema migratorio entre México y Estados Unidos se sigue manoseando de manera indecorosa por políticos en busca de quehacer y popularidad, mientras que nadie plantea soluciones de fondo que en verdad atiendan todas las aristas del problema.

Ayer, en un solo día, salieron a relucir dos lamentables expresiones de ello: por una parte, el gobernador de California, el también actor de cine Arnold Schwarzenegger, clamó ante editores de periódicos estadounidenses ""sellar de una vez por todas la frontera a la inmigración ilegal"", porque le parece injusto ""tener que recibir a toda esa gente. Tenemos que tener frontera y aplicar las leyes"".

A su vez, en el Senado mexicano se analiza en comisiones una propuesta del senador panista Héctor Osuna para utilizar fuerzas policiales y militares para contener la migración hacia Estados Unidos en los llamados ""corredores de la muerte"", donde fallecen con frecuencia muchos connacionales a causa de las altas temperaturas. La iniciativa panista se presenta como un recurso humanitario de protección de la vida de miles de mexicanos, pero en realidad termina siendo un espaldarazo a las posiciones más reaccionarias y racistas de la Unión Americana quienes, felices, respaldarían tal despropósito. En última instancia vale preguntar a qué intereses sirve el senador Osuna.

Ninguna de las dos posturas atiende el problema de fondo, pero tristemente sí comparten ignorancia en cuanto a los orígenes económicos y sociales de la migración y pasan por alto el valor de la mano de obra migrante en la economía de California, Texas o Arizona. Puesto que hay demanda de brazos, por lo tanto hay oferta de los mismos.

Para hacer más raquítico el terminante llamado de Schwarzenegger, analistas de Estados Unidos explican tan tronante declaración en el contexto de una súbita caída de popularidad del actor puesto a gobernador en las encuestas, que si antes gozaba de 70% de las preferencias del electorado, hoy sólo 43% lo respaldan.

No en balde, pues, aparece de pronto el fácil recurso de apelar al nacionalismo exacerbado que raya en la xenofobia, en voz de un personaje cuyo origen, por cierto, no es precisamente estadounidense. Mientras al más alto nivel diplomático no se tenga voluntad política para solucionar el problema de raíz, habrá que seguir soportando todo tipo de ""sugerencias"", por absurdas que éstas sean. Detrás de los intentos por manipular a la opinión pública hacia respuestas militares humanitarias o draconianas, da lo mismo hay un drama humano de millones de personas que no encuentran cómo subsistir en sus lugares de origen, de tal forma que siempre buscarán llegar hasta donde hay quien está dispuesto a pagar por sus servicios, aun empleándose en aquello que ningún estadounidense acepta.

No hay salidas alternas ni soluciones de película. Urge una reforma migratoria profunda que considere todos los aspectos socioeconómicos del fenómeno y asuma como una realidad incontrovertible la mutua necesidad de México y Estados Unidos de ser socios, no sólo en lo comercial, sino también en lo laboral y, por supuesto, en el respeto a la dignidad humana de nuestros connacionales.

A Estados Unidos más que a nadie conviene una migración ordenada, que al mismo tiempo que nutra ambas economías garantice la seguridad de quienes ahí lleguen; en lo que respecta a la frontera, todavía está pendiente el acuerdo migratorio que podría solucionar todas estas especulaciones, tanto gubernamentales como legislativas. (El Universal).

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