El usufructo vitalicio funciona como un mecanismo legal para evitar el riesgo de despojo que enfrentan adultos mayores al donar sus propiedades sin las debidas protecciones legales, esto garantiza que sigan habitando su vivienda o recibiendo rentas hasta el final de su vida, explicó el notario público Iván Antonio Guzmán Sánchez.
Señaló que es recurrente el caso de personas de la tercera edad que se quedan fuera de sus propias casas por conflictos familiares, muchas veces derivados de donaciones mal planeadas.
Guzmán Sánchez explicó que si un hijo recibe una propiedad en donación, necesariamente debe constituirse el usufructo vitalicio, lo que calificó como un candado que se le pone a esa transmisión y garantiza que mamá o papá tendrán la certeza de que mientras ellos vivan, no podrán ser sacados de su casa, aunque las escrituras estén a nombre de los hijos.
“Si reciben una renta por un localito que tengan, seguirán recibiéndola hasta que fallezcan, y yo no voy a poder meterme en eso”, aseguró.
El notario reconoció que esta figura legal no ha sido suficientemente clara para la población, por lo que insistió en la necesidad de acudir a los notarios antes de firmar cualquier documento.
La diferencia entre la donación y el testamento, recae en que una donación es dar en escrituras a nuestros hijos si así queremos. Un testamento es dejar previsto para cuando fallezca a quien se le dejará las propiedades.
“No estoy dando ese papel de propiedad a nadie, estoy previniendo un conflicto futuro. La donación de una vez los hago dueños”.
En caso de que una donación ya se haya realizado sin usufructo vitalicio, Guzmán Sánchez indicó que aún es posible revertir la situación, aunque mediante un juicio.
Finalmente, el notario hizo un llamado a cambiar la cultura de la desconfianza: “Tenemos la obligación como notarios de invitar a la sociedad a que se acerque, a que antes de firmar cualquier documento se asesore”.












