"Sergio Granda * CP. Es sumamente importante favorecer el afrontamiento del paciente pediátrico y sus familiares, ante el fuerte impacto de padecer un mal oncológico.
Lo anterior encierra, además, la adherencia al tratamiento para evitar que sea abandonado con las repercusiones donde se pone en juego la vida del menor, estimó la psicooncóloga Isela Janet Barrios Herrera.
En la víspera del Día del Psicólogo, la especialista clínica explicó que el afrontamiento ocurre cuando se da una aceptación adecuada del diagnóstico.
""Cuando emocionalmente estos aspectos no se trabajan de forma adecuada, no se elabora la idea del duelo de la pérdida de la salud, generando que como mecanismos de defensa los padres vayan creando una negación al no querer aceptar el padecimiento oncológico"".
La psicóloga con especialidad clínica expresó que en algunas ocasiones los padres de familia deciden llevarse a sus pacientes oncológicos en busca de curas mágicas pensando en un diagnóstico erróneo, y que además su hijo no tiene nada.
""Se llevan al menor y lo dejan fuera del tratamiento, lo que implicaría la muerte o que nuevamente lo traigan cuando ya lamentablemente el cáncer ha evolucionado muchísimo y ya es muy difícil salvarle la vida. Estas situaciones muchas veces ocurren por creencias religiosas, como mecanismos de defensa ante el impacto del diagnóstico que es fuerte"", estimó.
Reconoció que desde las primeras sospechas que un menor padece un mal oncológico, de inmediato se empieza a trabajar el prediagnóstico, logrando hacer que se quede, aunque desgraciadamente también le ha tocado atender casos donde el paciente ya acude con el mal oncológico avanzado, dejándolo fuera del tratamiento por máximo beneficio y se trabaja con ellos la elaboración del duelo o aspectos tanatológicos.
En estos procedimientos psicológicos, es muy importante el apoyo que la familia le dé a su paciente pediátrico oncológico, implicando la voluntad del paciente para someterse al tratamiento de manera adecuada.
A veces, incluso la ansiedad de los padres hace que se genere mucha ansiedad en los niños y que pierdan la esperanza y voluntad para sobrevivir.
Prediagnósticos
""El niño, sobre todo los más pequeñitos, no saben lo que implica un mal oncológico, pero sí lo perciben a través de sus padres. Y eso es lo que hace que ellos se muestren ansiosos a la hora de recibir un tratamiento de hospitalización prolongado, pero también ocurren las quimioterapias ambulatorias, donde están pendientes de que no ocurran conflictos que los alejen del tratamiento psicológico"", comentó.
Barrios Herrera reconoció que desgraciadamente es constante el flujo de niños con un mal oncológico, donde destacan las leucemias, pero también los tumores sólidos que requieren de amputación o desarticulación de alguna de las extremidades.
Finalmente recomendó a los padres de familia tomar con seriedad y compromiso el trabajo psicológico del Hospital de Especialidades Pediátricas. Ya que muchas veces piensan que es más importante la quimioterapia a la psicoterapia.
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