Mediante la Técnica del Insecto Estéril (TIE), similar a la que aplica Moscamed y Moscafrut, se busca abatir la transmisión del dengue, zika y chikungunya, proyecto que empezará a funcionar en este mismo año en Chiapas.
El Centro Regional de Investigación en Salud Pública (CRISP), la Agencia de Energía Atómica con sede en Viena, Austria y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) trabajan en el proyecto para la cría masiva de mosquitos irradiados, para lo que se instalan los laboratorios en un terreno de cuatro hectáreas en el ejido Río Florido, en la zona sur de Tapachula.
El director del CRISP, Ildefonso Fernández Salas, explica que los métodos para la producción inicial de cuatro millones de moscos estériles ya se encuentran listos y se están equipando los laboratorios e insectarios.
Centro de investigación
En el Centro de Investigación ubicado en Tapachula ya se realiza la cría de moscos en los laboratorios y el personal se encuentra capacitado para iniciar con la producción masiva, que podría darse a partir del mes de noviembre.
Será en la propia comunidad Río Florido en donde se inicie con el plan piloto durante un año, en el cual se dará seguimiento para determinar el impacto que tenga en cuando a la transmisión de las tres enfermedades.
Tapachula será el quinto lugar del mundo en donde se aplique este sistema, después de Brasil, China, Tailandia y Singapur. “Se trata de una estrategia limpia, libre de pesticidas para el combate a los moscos Aedes aegypti y Aedes albopictus”, señaló.
Precisó que las cepas de ambos moscos capturados en esta zona de Chiapas fueron enviadas a Viena, al ser un proyecto conjunto entre la AEA dependiente de las Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el CRISP y el Conacyt, mediante la producción de moscos irradiados, similar al que utilizan en el combate a la mosca del Mediterráneo y de la fruta.
“Esos procesos se utilizan para el control de plagas de las frutas y del ganado, pero no en el combate de los moscos que provocan enfermedades en los humanos, cuando es una alternativa viable incluso mejor que el uso de insecticidas como sucede en la actualidad”, sostuvo.
Un recorrido por el denominado Insectario, en el que se invierten poco más de cinco millones de pesos, muestra el avance de los trabajos ahí realizados y la llegada de equipo, aunque “falta inversión para la ciencia y la investigación”.
Tapachula es una zona estratégica en ese sentido, incluso el CRISP es reconocido a nivel mundial por los trabajos de investigación que viene realizando desde que fue creado hace más de 30 años y ahora incursiona en la producción de moscos estériles para atacar la transmisión de enfermedades transmitidas por vector.
En la actualidad existen tres metodologías para el control de vectores con nuevas tecnologías: “el uso de moscos transgénicos, el uso de moscos infectados con la bacteria de Wolvaquia y la técnica del insecto estéril mediante la irradiación, que es la que mejores resultados ha tenido”.
Es esta última la que se aplicará en Tapachula y para ello, en un futuro se tendrán que construir plantas similares a las de Moscamed y Moscafrut pero para el control de moscos relacionados con la transmisión de enfermedades de los humanos y no de plagas que afectan a la agricultura y ganadería.












