Valoremos el trabajo artesanal: Urbina Matus

Instaron a valorar el trabajo artesanal. Jofiel Domínguez / CP
Instaron a valorar el trabajo artesanal. Jofiel Domínguez / CP

La reciente inauguración del evento mundial del balompié puso a Chiapas en la órbita internacional luego de que la artista Lila Downs usó un textil chiapaneco, originario del municipio de Carranza. De acuerdo con Marisol Urbina Matus, directora general del Instituto Casa de las Artesanías de Chiapas (Icadech), ese momento no fue casualidad, sino el reflejo de una identidad que se ha tejido por generaciones y que ahora tiene proyección global.

“Chiapas es protagonista porque a nivel mundial tenemos esta identidad. Nuestras culturas y tradiciones nos representan no solo a nivel estatal o nacional, sino ahora mundial”, expresó la funcionaria.

Complejidad

Explicó que el huipil en petet que lució la artista proviene de Venustiano Carranza, y su elaboración es un proceso que puede llevar de ocho a nueve meses, e incluso hasta un año, dependiendo de la complejidad y los hilos utilizados.

“Es importante que sepamos cuál es el proceso de creación de cada pieza, precisamente para concientizar, evitar el regateo y que paguemos lo justo, lo que las artesanas y artesanos piden”, subrayó.

Valor de las piezas

De acuerdo con la directora, este tipo de prendas pueden alcanzar un valor de entre 50 mil y 60 mil pesos, no solo por los materiales, sino por el tiempo y el conocimiento ancestral que implican.

“Recordemos que, aparte de los hilos que se utilizan, el proceso de creación de ese tipo de huipiles les puede llevar hasta más de un año”, insistió.

La aparición del textil en un escenario de alcance internacional, dijo Urbina Matus, sirve como plataforma para visibilizar la complejidad del trabajo artesanal y, al mismo tiempo, como promoción de lo que Chiapas ofrece al mundo.

Más allá del reconocimiento, el llamado, dijo, es para valorar el trabajo detrás de cada hilo, entender el tiempo y el saber qué guardan las prendas, sobre todo, reconocer el justo precio de una herencia cultural que sigue viva en cada tejido.