México acumuló una disminución de 39 puntos base respecto al cierre de 2018, en el estándar de riesgo país, medido a través del Índice de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI+) de la calificadora internacional J.P. Morgan, lo que significa que inspira más confianza en el ámbito crediticio para el panorama internacional.
El docente e investigador, René Cruz Montalvo, explicó que mientras dicho índice se mantenga a la baja, nuestro país será más confiable en el tema de inversión extranjera, así como en el de contratación de deuda externa.
Argumentos
Esto porque entre menor riesgo país tenga, los préstamos realizados pagarán menos intereses con mejores plazos, lo que beneficiaría a los créditos que se otorgan dentro del país, manteniendo estables las tasas de interés y disminuyendo la posibilidad de que estas aumenten.
Apuntó que el riesgo país de México cerró el pasado viernes en 202 puntos base, con un incremento de cuatro puntos respecto al 23 de junio pasado, rompiendo así con su racha de descensos, pero manteniéndose por debajo del cierre del 2018, que fue de 241 puntos.
El especialista puntualizó que el riesgo país refleja la posibilidad que tiene una nación de no cumplir, en los términos acordados, con el pago de su deuda externa.
Este índice es medido como la diferencia existente entre el rendimiento de la deuda pública de un país emergente respecto del que ofrece la deuda pública estadounidense, la cual es considerada “libre” de riesgos.
Posible crecimiento
Cruz Montalvo destacó que aunque el comportamiento del riesgo país está en constante cambio, de mantenerse en un nivel bajo México podría acceder a mayores montos de préstamo con mejores tasas de interés, e incluso al refinanciamiento de deudas ya existentes a un mayor plazo, pagando menos intereses.
Resaltó que si bien este suceso es beneficioso para los mexicanos en general, dicho beneficio no sería visible en el corto plazo, y será necesario que México mantenga un nivel de riesgo estable o menor para realmente notar un cambio positivo.












