"Después de un litigio que absorbió siete anos del precioso tiempo de la autoridad judicial, un juez federal impuso una multa de 50 pesos a un poeta que en su opinión ultrajó a la bandera nacional en un poema que escribió y publicó.
Muy pocas personas se habrían interesado en el poema, publicado en Campeche, a no ser por la inusitada publicidad derivada de la denuncia hecha por una asociación civil encabezada por un ex militar.
El juez segundo de distrito Jesús Banales Sánchez, radicado en esa entidad, desechó la solicitud de prisión hecha por la Procuraduría General de la República e impuso un castigo simbólico ""para desalentar abusos en el ejercicio de la libertad de expresión"", según dijo.
Conocido, el llamado poema ""La patria entre m..."", de sólo 76 palabras, podría ser desdenado por vulgar y necio, cuando mucho, aunque el artículo 191 del Código Penal Federal prescribe de seis meses a cuatro anos de prisión o multa de 50 a 3 mil pesos, o ambas sanciones, a quien ultraje de palabra o de obra al pabellón nacional. En suma, el juez fue benigno.
Hace un siglo, el poeta peruano José Santos Chocano se vio forzado a salir de nuestro país por aludir al escudo nacional mexicano en unos versos: ""la serpiente es la traición y el águila la rapina"".
Estos accesos de patrioterismo, aun justificados por la letra de la ley, parecen desmedidos cuando el Poder Judicial, marcado por controvertidas resoluciones, por decir lo menos, abrumado por rezagos colosales y expuesto por sus espléndidos emolumentos y prebendas, así como por su pretensión de no pagar impuesto sobre nómina ni el suministro de agua, gasta energía en cuestiones adjetivas muy lejanas de los grandes problemas sustantivos que en materia de derecho existen en el país.
Nos sentimos de ese modo inevitablemente reducidos al espacio y al ambiente de los cómicos que hacen chocar con gracia y sarcasmo el código penal en la tremenda Corte.
Los atropellos e injurias a los símbolos nacionales están en otras partes, a la vista de todos, en tanto no logremos un nuevo modelo de convivencia, con un verdadero estado de derecho.
La ley es letra y espíritu, es decir, intención de justicia. Si el poeta Sergio Hernán Witz Rodríguez difícilmente alcanzará la inmortalidad con la calidad actual de su obra, ya obtuvo notoriedad con una condena ridícula, más que simbólica, por lo que fue un exabrupto, no un delito.
Hay otros muchos casos en espera de verdadera justicia. (El Universal)
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