"Ayer ocurrió una tragedia que ha producido una gran conmoción social. A poco de iniciar su salida, el helicóptero en el que viajaban Ramón Martín Huerta, secretario de Seguridad Pública federal; Tomás Valencia, comisionado de la Policía Federal Preventiva; Francisco Becerra, oficial mayor de la SSP; José Antonio Bernal, visitador de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y otras cinco personas, se precipitó a tierra.
El acontecimiento llama la atención, sobre todo porque quienes perdieron la vida, en su mayoría ocupaban cargos relacionados con uno de los ámbitos más delicados de la vida nacional, como es el de la seguridad pública, que en los últimos tiempos ha debido enfrentar una férrea lucha contra el crimen organizado y bandas de delincuentes relacionadas con diversos delitos, que van desde el narcotráfico hasta el secuestro, pasando por toda una gama de delitos.
Ayer mismo a las siete de la noche el Presidente de la República emitió un mensaje a la nación en el que lamentaba lo ocurrido, acotando que lo que hoy busca su gobierno es ""un México seguro, con justicia, paz y libertad"".
Más tarde, la Secretaría de Gobernación hizo público un primer reporte técnico del accidente por el que, dice el documento, se ""permite pensar que se trató de un lamentable accidente ocasionado por las adversas condiciones climatológicas"".
De esta forma, los primeros indicios que se tienen son que lo ocurrido ahí fue un percance que, sin duda, todos lamentamos en tanto que se trata de vidas humanas.
Con todo, dadas las circunstancias y la responsabilidad pública de la mayoría de quienes viajaban en el helicóptero siniestrado, será conveniente estar alertas a los informes subsecuentes que, sin duda, nos deberá entregar la autoridad competente. Así, a lo largo de los días que siguen podremos ir dilucidando la razón, la circunstancia y la forma como ocurrió el accidente.
También valdrá la pena que estas mismas autoridades nos entreguen, si existe, cualquier otro resultado que pudiera no estar vinculado con un accidente y que podría llevarnos a otros escenarios, aun insospechados, que tendrían que ser descubiertos y anunciados a la sociedad por los responsables de la investigación.
Es preciso, sin embargo, que estos acontecimientos no modifiquen los empenos gubernamental y social por hacer que el crimen organizado sea controlado y erradicado. Como afirmara en su mensaje de ayer el presidente Fox, ha de perseverarse en el combate a la delincuencia organizada.
Será importante que en los meses por venir, e independientemente de los cambios de mando a que las circunstancias obligan, continúen y aun se intensifiquen los programas de combate a la criminalidad, tales como México Seguro, que tiene apenas unas semanas de haber entrado en vigor, y todos aquellos programas y operativos que a lo largo y ancho del país se están desplegando para abatir los niveles de inseguridad.
Narcotráfico, secuestros, contrabando y tráfico de personas, entre otros delitos federales, tienen que revertirse a la brevedad posible y conjurarse en aquellas plazas donde actualmente se encuentran fuera de control. El esfuerzo es fundamentalmente gubernamental, pero debe ser apoyado por los gobiernos estatales, los municipales, por los sectores empresariales y por la sociedad civil, que espera un México más seguro y apegado al estado de derecho. (El Universal).
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