De acuerdo a datos emitidos por la Unicef, de más de 10 mil niños migrantes que han entrado a México por la frontera sur, el 30 por ciento viaja solo, aseguró Ivonne Álvarez Gutiérrez, doctora en Ciencias Sociales adscrita al Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach).
La investigadora expuso que los menores que se han visto forzados a dejar sus países de origen derivado del reclutamiento a pandillas, contextos de violencia social y familiar y pobreza extrema, “no están siendo considerados como sujetos especiales o específicos de derechos”.
Además, expresó, “en el proceso migratorio, los niños y las niñas sufren violaciones a sus derechos humanos; durante el trayecto viven múltiples violencias”.
Contó del caso de una niña que fue abandonada por un pollero; “ella se encuentra con un grupo de hondureños y dentro de su trayecto tuvo una suerte increíble, pero le pudieron haber podido suceder situaciones como una violación sexual, trata e incluso feminicidio”, enfatizó.
Dentro de este contexto, la investigadora destacó que de alguna manera las autoridades niegan la existencia de niños en las estaciones migratorias.
“No se tienen datos específicos, de los 10 mil niños no se tiene registro de cuántos infantes están retenidos en las estaciones migratorias, en donde se supone no debe haber niños de acuerdo a la ley y solamente se puede en casos excepcionales”, externó.
De acuerdo a las leyes, el DIF sería la institución encargada de darle asistencia a los menores, pero en el caso de Tapachula solamente se cuenta con dos: DIF Estatal “Viva México”, un albergue con capacidad de 40 menores y trabaja con 25 niños refugiados o que están de paso. En el caso del DIF municipal, que trabaja con niñas y adolescentes, tiene una capacidad de 15.
“Al hablar de 10 mil niños que han transitado en la frontera sur, las dependencias han sido totalmente rebasadas al final del día y es ahí donde entran las organizaciones de la sociedad civil que ha apoyado a este sector”, concluyó.












