"Alrededor del 70 por ciento de los estudiantes de educación primaria y secundaria han padecido ""bullying"" en algún momento de su vida; sin embargo, el problema es más frecuente en niñas, pues cuatro de cada diez han sido víctimas de insultos, golpes o humillaciones por parte de sus compañeros varones.
Estos datos se dieron a conocer en el más reciente Informe Nacional Sobre Violencia de Género en la Educación Básica, elaborado por la Secretaría de Educación Pública (SEP), donde se alertó sobre el incremento del ""bullying"" (acoso escolar) entre los niños preadolescentes --de 12 y 13 años-- de diversos estados del país.
Este problema es un fenómeno de violencia interpersonal severa y repetida que ejerce un menor, contra sus semejantes.
Sin embargo, es necesario diferenciar entre el ""bullying"" y las agresiones, ya que estas últimas no responden a un patrón de conducta sistemática y repetida y, por tanto, no podría considerarse acoso escolar.
Por ejemplo, la dependencia federal detalla que las agresiones verbales y burlas son las provocaciones más comunes entre los niños en los planteles educativos.
El estudio, que abarca a 396 primarias y secundarias públicas del país, y un total de 26 mil 319 menores, indica que los alumnos de sexto año de primaria y secundaria tienden más a agredir en niveles similares a hombres y mujeres; por ejemplo, los varones indicaron que uno de los motivos para molestar a las niñas es que no cumplen con características del estereotipo femenino.
Además, señala que son niños los principales sujetos y objetos de agresiones físicas y verbales, lo que deja ver la persistencia de prácticas violentas que generalmente se asocian a la masculinidad tradicional.
Pero esta situación cambia durante la secundaria, al disminuir el número de mujeres que dicen ser agredidas físicamente por un hombre en comparación al de varones, quienes aún sufren el problema por igual.
Para identificar este tipo de violencia, los niños presentan síntomas de miedo, buscan pretextos para no asistir a la escuela e incluso dejan de comer y dormir.
El problema es más complejo para los adolescentes, quienes al vivir entre las agresiones no identifican bien el ""bullying"" y temen que sólo sea situación particular por no saberse defender.
Cuando los menores suelen reportar lo sucedido a sus padres, permiten conocer que en la institución educativa existe un niño o grupo que sistemáticamente ejerce maltrato contra otros, pero al no tomar medidas preventivas, las consecuencias físicas, pero sobre todo las emocionales, podrían repercutir de forma severa en los menores agredidos como en pérdida de la autoestima, depresión e incluso bloqueo o reducción de la capacidad de aprendizaje.
Desafortunadamente, el estudio también reveló que los académicos desconocen las agresiones suscitadas en su institución, y muchos no saben qué es el bullying, cómo tratarlo y enfrentar alguna situación de provocación dentro del aula de clases.
Aunado a ello, las escuelas carecen de programas convenientes para ofrecer los conocimientos necesarios sobre este fenómeno a los profesores.
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