Los videojuegos actuales son de gran riesgo para los niños y adolescentes ya que al no haber desarrollado el lóbulo prefrontal de su cerebro se vuelven adictos al estar segregando grandes cantidades de dopamina, que como consecuencia trae la muerte de neuronas a temprana edad.
Ante este panorama, dentro del Congreso Internacional de Neuroeducación que tuvo como sede a Chiapas, Fernando Ramírez, presidente ejecutivo del Centro Internacional de Neurociencia para el Desarrollo Humano “Cerebrum”, comentó que los videojuegos se han perfeccionado y se ha estudiado mucho el cerebro de los niños para darles aquellos elementos de placer y con ello se vuelvan más adictos.
Dijo que el placer para el cerebro es algo “espectacular” ya que todo lo que le genera esta sensación le provoca adicción; entonces, las empresas de videojuegos han creado productos interactivos a través de pantallas que aprovechan con el sector infantil y adolescente.
Por ejemplo, expresó, existe una gran diferencia entre años anteriores cuando se jugaba “Mario Bros”, en la actualidad “se meten” en una batalla de “Front Line” en la que el placer está vinculado con el asesinato y a bailar frente a otro jugador que “perdió”, ahí es donde “viene la parte perversa” y se genera un sobre estímulo en el cerebro por la excesiva creación de dopamina, situación que distorsiona la información y la realidad.
Los niños que no tienen un proceso de maduración cerebral, incluso a los 17 o 18 años, no puede tomar decisiones cuando su cerebro está sobreexcitado, el lóbulo prefrontal del cerebro no se ha desarrollado por completo y no tiene el “filtro” que permita decir si es bueno o no lo que está jugando, simplemente funciona en automático y al hacerlo de esta manera “necesita más” y ese es el gran peligro en esta nueva era de videojuegos.
Explicó que el cerebro se forma desde atrás hacia adelante y lleva un proceso de maduración, el cual se da entre los 17 y 18 años, por ello legalmente la mayoría de edad es cuando ya se pueden tomar decisiones, para el caso de México es a los 18.
“Es decir, dejar a un niño por muchas horas expuesto a un videojuego es un gran riesgo, ya que no cuenta con el recurso o herramienta biológica que le permita tomar decisiones y está a merced de una pantalla, la cual sabe muy bien cómo utilizar al niño o menor edad”, sostuvo.
Ante ello, emitió algunas recomendaciones a los padres de familia y estas consisten en indagar sobre el neurodesarrollo de sus hijos e hijas y sobre todo revisar qué tipo de videojuegos utilizan, ser conscientes y responsables al entregarles una “tablet” o “smartphone”, pantallas interactivas que les “roban” cada vez más su tiempo.
Así como estar atentos, cuando los niños se aislen por completo, no quiera jugar o pasear con la familia ya estarían siendo presa de los videojuegos: “la adicción ya está establecida como un enfermedad psiquiátrica.Yo le permití a mi hijo tener una tableta a los cuatro años con una hora de permiso al día, hoy, después de las últimas investigaciones no lo haría”, enfatizó.
Neuroeducación
De origen Colombiano pero radicado en Perú y Chile, que son sedes de Cerebrum, el especialista en neuroeducación, enfatizó que a largo de 20 años se ha venido desarrollando este propuesta que nació en Latinoamérica y a partir de allí está creciendo y sirviendo como una herramienta de gran valor para los educadores que les está permitiendo sustentar con bases sólidas con evidencia científica el rol y la labor que realiza un docente en sus aulas.
“Les permite transformar su práctica educativa para transformar el cerebro de un niño o niña; entonces, este rubro permite al docente trabajar mejor, enseñar y aprender más y es una propuesta que llegó para quedarse”, expuso.
Dentro de este contexto, externó que esta ciencia que es transdisciplinaria, un campo científico que está emergiendo en la actualidad, requiere de elementos fundamentales para implementarlo en las nuevas generaciones pero hay que revisar cuidadosamente por que existe mucha información falsa que circula al respecto.
Artesanos de personas
Al habla sobre el concepto de “artesanos de personas”, señaló que los seres humanos cuando nacen, dentro de la primera infancia, se tiene un cerebro que está listo para aprender del mundo y son los maestros los que deben “moldear” con conocimientos y bases sólidas y científicas para garantizar la instalación de ese conocimiento en los menores. Partiendo de la analogía de lo que es un artesano, quien transforma una pieza desde su forma bruta hasta convertirla en una obra de arte, en este caso la pieza es el cerebro.
“Hoy en día los hijos ya tienen resueltos los temas de alimento, bebida, techo, regalos, videojuegos, y ello los orilla prácticamente a no tener una razón para aprender; sin embargo, el maestro puede motivar al niño dese la pasión para que saque lo mejor de él y construir un mejor ser humano que transforme nuestra sociedad”, concluyó.












