"Los nuevos videos dados a conocer a la opinión pública, en los que se ve al empresario Carlos Ahumada negociando con conocidos políticos diversas cantidades de dinero para supuestos apoyos electorales, e incluso recibiendo uno de ellos una maleta llena de dólares, alertan sobre la peligrosa tendencia que está tomando el proceso político nacional. Es indudable que la presentación de dichas grabaciones se inscribe en la lucha de los partidos políticos por influir en la carrera presidencial de 2006 que, en los hechos, ya ha comenzado. Aun así, lamentamos que ese vaya a ser el tono de la contienda, pleno de descalificaciones, de abierta guerra sucia, de filtraciones insanas, sobrada de adjetivos y carente de ideas y proyectos de nación.
Ciertamente, la opinión pública debe saber de qué están hechos los políticos que pretenden gobernar al país y conocer sus flaquezas y claudicaciones. Pero ello no debe hacer que el debate de ideas se sustituya por bajezas informativas o delaciones anónimas, lo que tampoco significa que las autoridades competentes dejen de investigar el delito que se pudiera haber cometido ahí, y los responsables de éste. En ese sentido, los medios de comunicación tenemos la inevitable obligación de informar y mostrar lo que pasa en la sociedad, incluidas estas expresiones interesadas del debate político; esto es así, sin duda.
Sin embargo, debemos estar alertas y ser muy cuidadosos para no ser los instrumentos de lo más deleznable de la práctica política que se percibe hoy en México ni ser usados para intereses de grupo o particulares en nombre de la información bajo toda circunstancia, pero en donde subyacen intereses daninos a lo que, desde aquí, hemos intentado inspirar: el fortalecimiento de nuestra democracia y de nuestras instituciones democráticas. La responsabilidad social de los medios de comunicación está a prueba en esta ruta hacia las elecciones de 2006.
Por otra parte, los videoescándalos en poco o nada benefician a la vida política del país. Por el contrario, desencantan a la gente y colaboran a generar un sentimiento de frustración y desánimo, lo cual abona un ambiente propicio para el abstencionismo. Acaso sirven para senalar uno de los grandes vacíos de nuestro aparato electoral: la enorme dependencia que la política está teniendo respecto del dinero. Como lo asegura Luis Carlos Ugalde, consejero presidente del Instituto Federal Electoral (IFE), los nuevos videoescándalos demuestran la importancia de que la autoridad electoral tenga instrumentos para disuadir el financiamiento ilegal de los partidos. ""El financiamiento privado es legal, pero tiene que hacerse bajo ciertos requisitos y el IFE está obligado a garantizar que esos recursos fluyan, diferenciados de aquellos que son ilegales"", senala Ugalde, lo que también vale para cubrir otro pendiente: el gran hueco de la legislación electoral vigente respecto de las precampanas electorales. Urge, en suma, que entendamos los videoescándalos como una manifestación atrofiada de la lucha por el poder, lo que obliga a acciones en varios sentidos: mejorar nuestro actual marco normativo electoral; revisar los niveles de ética dentro de las instituciones políticas; reflexionar sobre el quehacer, así mismo ético, de los actores políticos, y valorar el papel que deben desempenar los medios de comunicación frente a estos fenómenos.
Lo importante será aprender de estas lecciones y transparentar la vida política nacional, encauzando la lucha electoral por el debate de las ideas y los proyectos de nación. No podemos dejar que en este momento del país, en el que la democracia debería estar en franco camino de consolidación, las perversiones del poder y el dinero anulen un esfuerzo de millones de mexicanos aun confiados en su futuro político. (El Universal).
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