Elke Franke, directora de Vientos Culturales, pidió los derechos de las infancias sean respetados, esto tras ser desalojados de un predio donde por más de 28 años ofrecieron talleres para la población.
La cofundadora de la asociación narró casi tres décadas trabajando infancias; sin embargo, recién fueron echados del predio que les había sido donado hace más de 20 años, esto por una denuncia que consideran sistemática de abuso contra sectores sociales.
Básicamente, la persona que les donó el terreno ahora decidió lanzarlos, cuando el terreno antes era un despoblado ahora incrementó su valor comercial. Sin embargo, existen pruebas de la donación, que las activistas presentaron ante las autoridades, por lo que esperan su petición de justicia sea escuchada.
La también investigadora considera que puede tratarse de un actuar sistemático que utiliza a sectores sociales para cuidar predios en situación de riesgo de invasión para después correrlos cuando la propiedad adquiere valor comercial.
En cualquier caso dijo confía en la conciencia de las autoridades que en estricto apego a derecho, puedan atender el procedimiento civil que ellos interpusieron para hacer valer la donación, así mismo desde una perspectiva jurídica han interpuesto amparos en materia.
En el espacio, un grupo de personas ofrecen talleres artísticos, culturales, de comunicación para niñas y niños; proyecto múltiple mediado a nivel nacional e internacional que ha creado una nueva narrativa en Chiapas desde hace casi 30 años, mucho antes que la búsqueda de derechos de las infancias, fuera una norma institucional.
Hechos
La noche del martes 22 de septiembre, cerca de las 23:30 horas, dos patrullas de la Guardia Estatal Preventiva, dos camionetas blancas sin placas y un automóvil particular llegaron a la sede de Vientos Culturales, el Centro Cultural Comunitario “Mi Rumbo”, ubicado en la colonia Plan de Ayala de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez.
Alrededor de ocho personas armadas, la mayoría con pasamontañas, rompieron el candado de la entrada e irrumpieron en las instalaciones sin identificarse ni mostrar orden judicial alguna, determinando asegurar el lugar, cerrarlo y colocar sellos para evitar la apertura del espacio.
Vientos Culturales ha ocupado este predio de manera pública desde 1998, cuando lo recibió en donación para fines culturales, como consta en el documento firmado por el propio titular del predio, quien hoy denuncia a la organización por despojo.












