La Secretaría de Salud Estatal informó que derivado de la epidemia de sarampión en Arizona, se mantiene vigilancia epidemiológica de viajeros de Estados Unidos.
Se dio a conocer que ya se difundió un aviso preventivo en todo el sector Salud local a fin de que se tomen las medidas preventivas, como checar que los viajeros no presenten síntomas de sarampión.
En México, recordó la dependencia, el último caso autóctono se presentó en 1995, por lo cual, y ante el riesgo de reintroducción de la enfermedad a través de los viajeros a Estados Unidos, recomendó aplicarse la vacuna contra el sarampión en caso de no haber recibido este biológico, el cual se encuentra disponible en los centros de salud, a donde pueden acudir también niños de seis a 11 meses de edad, quienes deben contar con la vacuna antes de viajar.
En el caso de lactantes vacunados antes de los 12 meses, deben acudir por la segunda aplicación, durante o después del primer año con un intervalo entre ambas dosis de al menos 28 días.
Recordó que para la prevención del sarampión se encuentran disponibles las vacunas triple viral (sarampión, rubéola y parotiditis) y la vacuna doble viral (sarampión y rubéola).
Informó que si durante el viaje y al regreso, se presenta fiebre y exantema (erupción), es necesario tomar abundantes líquidos y vida suero oral o electrolitos orales para prevenir la deshidratación, y si aún está enfermo a su llegada a México, comunicarlo al asistente de vuelo antes de aterrizar o al oficial de Sanidad Internacional.
Asimismo, se sugiere evitar el contacto cercano con otras personas durante cuatro días después de la aparición de la erupción cutánea con el fin de reducir la propagación a quienes no estén vacunados.
Durante la estancia o tránsito en dicho país, se recomiendan medidas higiénicas generales para reducir el riesgo de contagio, como lavarse frecuentemente las manos con jabón y agua o con gel desinfectante; procurar no tocar ojos, nariz o boca; cubrirse boca y nariz con un pañuelo desechable o con la manga al toser o estornudar, y tratar de evitar el contacto cercano como besos, abrazos o compartir cubiertos o vasos con personas que estén enfermas.
El sarampión es una enfermedad contagiosa y se propaga por contacto con gotas provenientes de la nariz, la boca o la garganta de una persona infectada.











