"El Departamento de Estado estadounidense dio a conocer la información de que los cárteles del Golfo y de Sinaloa envían sus pistoleros a Irán -vía Venezuela y Siria- para entrenarse en acciones de terrorismo.
Dice un informante anónimo que los gatilleros mexicanos reciben entrenamiento en el Medio Oriente en tácticas, liderazgo, operaciones de comando, armas y explosivos, al lado de simpatizantes de Al-Qaeda reclutados en otros países.
La embajada de Irán en México negó que así sea, pero aunque nosotros desaríamos creer a ciegas esa postura, por seguridad debemos llegar al fondo del asunto. Para bien o para mal, Irán ha sido senalado como campo de entrenamiento de milicianos de Hamas, movimiento islámico palestino, y como fuente de apoyo financiero para el grupo integrista libanés Hezbollá.
Poco a poco se han ido recabando indicios de que los narcotraficantes mexicanos han adoptado técnicas de organizaciones terroristas musulmanas, lo que da sustento a la información que el gobierno de Estados Unidos ha proporcionado.
No obstante, llama la atención que este tipo de datos, vitales para cualquier país, no fluyan con mayor libertad a través de todos los canales oficiales. En medio de la complejidad de las relaciones internacionales y, más aún, frente a un enemigo transnacional como el crimen organizado, información de esta naturaleza debe siempre exponerse de manera clara.
A pesar de las reservas fundadas o no que cada quien pueda guardar hacia la política exterior de Estados Unidos, sus servicios de inteligencia no deben ser minimizados, y menos si sus advertencias pueden ayudarnos a aminorar la espiral de violencia producto del narco que se vive en México.
Sin embargo, si de verdad se quiere transitar hacia una nueva etapa de trabajo conjunto entre ambas naciones en el combate a la delincuencia -como se plantea en la Iniciativa Mérida-, se debe comenzar por compartir la información abiertamente. Y esto debe llevarse a la práctica tanto entre los dirigentes de ambos países como entre esos funcionarios con la población civil.
Como lo mencionamos en el editorial de este miercoles, los mexicanos ya no sólo queremos escuchar las noticias sobre la creciente violencia ni menos declaraciones triunfalistas de que se va ganando la guerra. Los mexicanos queremos y merecemos saber cuál es el verdadero estado del narco.Pemex y la academia
En medio de las tensiones producto de la discusión por la reforma a Pemex, la voz del rector de la UNAM, José Narro Robles, se alza para efectuar un pertinente llamado a la cordura: reforma sí, mas no a costa de la división de mexicanos; ""reforma sí, pero para beneficiar a la mayoría y no para beneficio de unos cuantos"".
Al entregar en el Senado las conclusiones del foro petrolero organizado por la máxima casa de estudios, Narro senaló que, puesto que la modernización de la paraestatal es necesaria, ésta debe darse con el consenso de todos y tomando en cuenta las opiniones de los expertos. Por su parte, el senador Manlio Fabio Beltrones respondió que lo aportado por la Universidad será procesado en el debate energético que se realiza entre legisladores.
De este hecho se desprenden cuando menos dos importantes recordatorios: por un lado, como senaló el rector, que la finalidad de la reforma a Pemex debe ser beneficiar a toda la nación, no a intereses particulares; y por el otro, que en la academia -con frecuencia ignorada- radica una enorme fuente de conocimiento que podemos aprovechar. Esperemos que sus palabras encuentren eco. (El Universal)
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