La violencia de las pandillas en Centroamérica agudizó la migración de muchos jóvenes, sin embargo, al entrar a territorio mexicano también se ven agredidos, bajo la creencia de que son criminales, explicó el investigador de Estudios de Migración y Procesos Transfronterizos del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur).
El investigador sostuvo que derivado de los trabajos con jóvenes migrantes, documentó que muchos salieron de su país porque no querían pertenecer a pandillas y/o sentían mucho asedio por la violencia que ejercen estas sobre sus localidades.
No obstante, al llegar a México se encontraron con circunstancias similares, a las que se les sumaron ciertos prejuicios; “hemos visto cómo se formó un imaginario con muchos discursos por todo el territorio mexicano, (ya que) al ser provenientes de Centroamérica, dicen que los jóvenes migrantes están vinculados a pandillas”, señaló.
Sin embargo, la violencia también se ha visto por parte de las autoridades e instituciones de seguridad, “por ejemplo, en el Instituto Nacional de Migración (INM), donde se ha documentado cómo se ejerce la violencia de los mismos policías locales”.
Las caravanas
Si bien estos tipos de violencia son generacionales, explicó que se han vivido de manera diferente a partir del 2018, a partir de las oleadas de migración y la incursión de las caravanas migrantes.
El investigador del Departamento de Sociedad y Cultura argumentó que la movilidad humana y las caravanas no son un fenómeno novedoso, caso contrario, son los procesos colectivos e históricos que siempre han estado presentes en Tapachula, ciudad también llamada “la Puerta del Sur”.












