“No hay ninguna universidad que se salve de esta situación y el impacto es negativo para las mujeres que asistimos”, recalcó la académica del Departamento de Sociedad y Cultura del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Aremy Evangelista García, quien denunció la violencia estructural en contra de la mujer en las instituciones académicas.
La academia explicó que en las instituciones de educación superior persiste el temor, miedo, humillación, coraje, impotencia y ansiedad ante este tipo de agravios; lugares donde dijo: “Hemos perdido la seguridad y la violencia restringe nuestra movilidad”. Daños que son más visibles en las universidades localizadas en contextos rurales, donde se ha visto un efecto sobre la matrícula.
Las mujeres víctimas de la violencia de género, dijo, tienden a abandonar su proyecto escolar y regresan al ámbito doméstico, espacio donde “perdemos la libertad y autonomía, el lugar que, entre comillas, dicta el orden de género patriarcal al que pertenecemos”, recalcó.
Por tanto, en la medida que se logre reconocer todos esos mecanismos organizacionales en las instituciones de educación superior, que reproducen la desigualdad de las mujeres y estas posiciones subordinadas, “estaremos teniendo claro en donde tenemos que incidir para formar nuevos contextos”, sustentó.
De continuarse con esas prácticas, subrayó, se refuerza y reproduce el sistema de desigualdad sexual, el cual está basado en dos mecanismos que imponen ese orden de género: la misoginia y el sexismo, los cuales se fomentan desde la organización y la cotidianidad, expresadas en formas de violencia institucional.
Y ejemplificó que “se trata de todos aquellos mecanismos que le obstaculizan denunciar a una víctima de violencia de género, se impone el silencio o la omisión cuando no hay protocolos para la atención, sanción y prevención de la violencia. Esa es una forma de violencia estructural”.
Por último, explicó que hace años este fenómeno parecía que sólo ocurría en las principales universidades del país, sin embargo, a partir del eco de las luchas que se gestaron en el centro del país, ha existido un mayor ánimo y visualización, pues actualmente todas las instituciones del país han denunciado estos casos.












