“Violencia, muestra del deterioro del tejido social”

“Violencia, muestra del deterioro del tejido social”

Un llamado a las autoridades y a la sociedad a comprometerse a encontrar una solución a la problemática del deterioro social que se ve reflejado con la violencia que se vive en el país, hizo el obispo de la Diócesis de Tapachula, Jaime Calderón Calderón.

El incremento en los homicidios, robos, secuestros, asaltos y feminicidios, incluso con el asesinato de niñas, que han sacudido la conciencia de los mexicanos, pero que también se han registrado en Chiapas y en la frontera sur, es una muestra de ese deterioro.

Por ello, insistió en la necesidad de que todos hagan el compromiso para encontrar una solución de fondo a esta delicada problemática, en virtud a que “no solo necesitamos leyes e intérpretes eficaces en la aplicación de la misma, sino sanear todos los espacios donde nace y se desarrolla la violencia”.

Y es que dijo que “las muertes de las niñas que hemos visto a nivel nacional, y una de ellas fue en nuestros municipios, nos lastiman”, por lo que insistió en que ello habla del deterioro del tejido social y “nos cuestionan hasta dónde hemos permitido que el mal entre en nuestros corazones”.

Mensaje

En su mensaje semanal relacionado con el incremento de la violencia, urgió a tomar conciencia de frenar esas acciones. “La ira, el odio, el rencor, la venganza, llevan siempre a la persona a entrar en una dinámica creciente de violencia. Las familias y comunidades se ven divididas por el desquite y la venganza”.

Advirtió que “muchas veces en aras de una justicia aparente nos hacemos esclavos del mal con rostro de rencor, de odio y de venganza”.

Monseñor Calderón Calderón, recordó el fragmento del “Sermón de la Montaña”, del “ojo por ojo y diente por diente”, que era el espíritu de una ley muy antigua conocida como “Ley del Talión”.

“En su momento era una medida que abonó mucho a evitar lo desmedido de las venganzas sangrientas e interminables. La escalada incontrolable de violencia que pudiera generarse con la ira provocada por una ofensa encontró en esta ley un muro que la detuviera”, insistió.

Sin embargo, estableció que “la forma eficaz de combatir la violencia, de no dejarse ganar por el deseo de venganza, es tener una actitud de disposición consciente para detener la dinámica del rencor y la venganza. Es mejor sufrir violencia que provocarla”.

En ese sentido, dijo que “es necesario toma conciencia de que el odio y la violencia suelen entrar en una dinámica de crecimiento incontrolable. Alguien tiene que ser consciente de esto y debe poner alto a esta avalancha del mal. Y esa actitud es imperativa del amor cristiano”.

Reconoció que en las relaciones entre las personas se llega a ver con naturalidad el vivir el amor solo con aquellas personas de quienes se recibe un trato semejante, a pesar de que “la ley del amor llevada a plenitud exige, por la presencia del Reino, que nos esforcemos por ir más allá y procuremos parecernos a nuestro Padre Dios en la bondad de su corazón”.