Un estudio académico revela que El Grupo IV de Palenque, un espacio residencial de la alta nobleza maya, albergó a un linaje guerrero, tras el análisis de 287 esqueletos exhumados en la ciudad, investigadores dieron cuenta de las prácticas de sacrificio y trabajo forzado de personas que pertenecían a otros pueblos con los que los palencanos mantenían rivalidades.
La investigación “Violencia en el Grupo IV de Palenque, Chiapas” fue realizada por Luis Fernando Núñez Enríquez, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, y Andrés Ciudad Ruiz, de la Universidad Complutense de Madrid. Se publicó en la revista Americae (volumen 11, 2026), y se detalla que se encontraron traumatismos en 24 individuos, el 8.3 por ciento de la muestra. La mayor concentración se registró en el Grupo IV: 16 de 77 individuos, el 20.7 por ciento.
Tipos y ritos
Los traumatismos craneales fueron los más frecuentes. Trece individuos presentaron golpes contundentes en la cabeza, con depresiones circulares. Todos muestran regeneración ósea, lo que indica que sobrevivieron a las agresiones.
Las lesiones se localizaron en el frontal, parietal y nasal, principalmente.
El estudio también identificó seis individuos con características sacrificiales. Fueron enterrados en fosas con las piernas flexionadas sobre el tórax y los brazos atados por detrás.
Presentan fracturas sin regeneración, es decir, peri mortem. Además, mostraban signos de desnutrición severa, como hiperostosis porótica y periostitis. Fueron hallados junto al Templo de las Inscripciones y al Templo XXI.
Confirmación epigráfica
El estudio vincula estos hallazgos con la evidencia epigráfica. Los textos mayas registran que los dirigentes del Grupo IV participaron en conflictos armados entre los siglos VI y VIII.
Recibieron títulos militares como yajawk’ahk’, “señor del fuego”, y sajal. El Tablero de los Esclavos hallado en la Estructura J1, narra las hazañas de Chak Suutz’, un noble guerrero del Grupo IV.
Los textos mayas detallan enfrentamientos de Palenque contra Kaanu’l, Piedras Negras, Toniná y Santa Elena. En 599 d.C., fuerzas de Kaanu’l saquearon Lakamha’. En 611 d.C., la ciudad fue invadida de nuevo. En 711 d.C., el gobernante K’inich K’an Joy Chitam fue capturado por Toniná.
Los autores sostienen que la evidencia ósea confirma la participación de un contingente guerrero reducido, adscrito a la nobleza del Grupo IV.












