"La nota informativa publicada por Cuarto Poder, perfectamente bien desarrollada, explica de principio a fin el nuevo episodio de una larga historia de violencia que tiene diversas etapas, pues anteriormente en Venustiano Carranza se argumentaba una lucha entre grupos caciquiles contra campesinos indígenas, sin embargo, a partir de los años setenta ese argumento dejó de tener sustento al modificarse las fuerzas de poder en el escenario regional con la intervención del gobierno estatal de esos años y de la Federación, y desde entonces son los propios tsotsiles los que vienen protagonizando intermitentes enfrentamientos y emboscadas con saldo de sangre.
Divisiones, conflictos agrarios, disputas ideológicas e incluso personales han venido siendo el resorte de los hechos que eventualmente son calificados de enfrentamientos, algunos sin serlo, pues muchos corresponden a ataques sorpresivos o a reacciones de grupos ante esos acontecimientos, pero el común denominador ha sido la falta de acuerdos para alcanzar una convivencia pacífica que se prolongue en el tiempo. Se usa un doble rasero y un lenguaje que no ayuda en nada: si están en el grupo se toleran excesos en contra de otros, si ya no lo están, son ""paramilitares"" pese a que unos y otros jalan el gatillo.
La emboscada con saldo de un muerto que se perpetró en un camino que conduce a El Mangal del municipio de Venustiano Carranza, la mañana del domingo pasado, es sólo el más reciente de esos hechos, pero atrás hay toda una estela de acontecimientos similares, líderes que han sido acusados con razón o sin ella de encabezar o promover la virulencia, otros que han sido apresados acusados de haber perpetrado verdaderas matanzas, sentenciados a más de ¡trescientos años de cárcel!
Ya es tiempo de que la paz se asiente de una vez por todas en el municipio de Venustiano Carranza, pues nada ganan sus habitantes al estar incentivando ese clima insano de venganzas.
Por ejemplo, el caso Multajiltic, hace casi doce años, debe quedar en el pasado. La poblacion debe mirar hacia delante. Se debe reflexionar en el hecho de que la violencia que sufre ese municipio es de hermanos contra hermanos.
Visto desde afuera y sin mayor información que la que dan a conocer algunos dirigentes, se puede aventurar que hay allí algunas organizaciones que han venido trabajando para hacer producir al campo, las cuales han logrado ciertos montos de producción, por lo que merecerían ser reforzadas.
El gobierno podría destinar recursos adicionales al apoyo de esas organizaciones de producción, sin embargo, de nada servirán todos los incentivos si no reflexionan los diversos grupos indígenas y campesinos con presencia en ese municipio, pues la violencia lacera a todos sus integrantes por igual.
No estaríamos hablando de esto si alguien no se hubiera levantado el domingo anterior con la consigna de cobrar sangre de sus propios hermanos, lo cual es verdaderamente deplorable.
Venustiano Carraza debe encontrar ya el camino de la paz, son muchos años de necedad que debe superarse y que además no lleva a ningún lugar.
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