Violencias obligan a guatemaltecas a migrar

Violencias obligan a guatemaltecas a migrar

Los departamentos de San Marcos, Huehuetenango y Quetzaltenango, Guatemala, colindantes con Chiapas, son los mayores expulsores de mujeres migrantes debido a diferentes violencias, explicó Silvia Verónica Raquec Cum, de la asociación Pop No’j en el vecino país.

“Somos vecinos con México y vemos que se da más con poblaciones de mujeres migrantes indígenas; específicamente en Guatemala se han identificado departamentos con mayor expulsión de migrantes por el tema de la ubicación geográfica y la cercanía con la frontera”.

Los tres departamentos antes mencionados son limítrofes con Tapachula, Suchiate, Frontera Comalapa, Motozintla y La Trinitaria. También son departamentos reconocidos por los altos niveles de pobreza y pobreza extrema.

Aunque la situación económica es reconocida como una de las principales causas de migración, en el caso de las mujeres en su mayoría salen por la violencia. Por ello, las organizaciones buscan hacer visibles las problemáticas que padecen las mujeres en la ruta migratoria, desde su origen.

Frente a esto, Silvia Verónica recordó que en su país también hubo un periodo de represión y muchos guatemaltecos salieron huyendo, quedando prácticamente exiliados y estuvieron refugiados en México.

“Se le agrega también que fue una situación de salvaguarda de la vida y ahora vemos cómo se agudizan estas situaciones. Se le suma el cambio climático y el tema de desastres naturales y no tan naturales”, destacó la defensora de mujeres y niñez migrante.

No hay opciones

Para las organizaciones en Guatemala aliadas a Pop No’j, la violencia viene propiamente del Estado al no garantizar más condiciones y servicios básicos que necesitan hombres y mujeres para tener una vida digna.

La defensora guatemalteca consideró que la propuesta del programa piloto del Instituto para las Mujeres en la Migración AC (Imumi) es una oportunidad para las mujeres que debe coordinarse con México y Centroamérica.

De esta manera evitar los efectos de la discriminación de las poblaciones indígenas que sigue presente “debido a la falta de atención del Estado; entonces la migración es la oportunidad que las personas han visto y han tenido para salvar su vida”.

Las mujeres víctimas prefieren huir antes que denunciar, pues no confían en las autoridades, por temor a represalias y porque existe impunidad aun cuando se procede de manera judicial.