El médico especialista en salud pública y epidemiología, James Gómez Montes, comentó que los métodos de transmisión que se conocen y están científicamente estudiados de la viruela del mono, son a través de fluidos corporales en la sangre, la saliva, y la más común es por medio de las lesiones dérmicas que provoca y se rompen luego de ciertos días.
También existen los fómites impregnados en sábanas, fundas de almohadas o en la ropa de un paciente enfermo con lesiones en la piel, exponiendo al contagio a la persona que los toca, ya que en ellos quedan los fluidos corporales.
Enfatizó que si bien hay un buen porcentaje de los casos reportados en el mundo de hombres que tienen sexo con otros hombres, no significa que sean los únicos o los más vulnerables, tampoco los únicos portadores.
Esto demuestra la necesidad de hacer una investigación para determinar científicamente si hay o no transmisión por la vía sexual, que lo mismo puede ser de un hombre a una mujer o viceversa, “no hay por qué estigmatizar a los hombres que tienen sexo con otros hombres”.
No estigmatizar
Seguramente en algunos países y organismos internacionales ya están investigando si la vía sexual es un método de transmisión, por lo que es un error pensar que la viruela del mono se trata de una enfermedad de contagio sexual, como lo aseguran algunas personas en redes sociales.
Como ya se sabe, la Organización Mundial de la Salud considera la enfermedad como emergencia mundial, aunque todavía no se cataloga como una pandemia. Es un padecimiento emergente y desafortunadamente todas las personas son vulnerables.
El especialista refirió que ante una enfermedad emergente y desconocida, generalmente a la gente que la padece se le estigmatiza porque no saben cómo se contagió, no los quieren tocar, aunque médicamente sean dados de alta. Esto pasó con el VIH, con el coronavirus, con la hepatitis infantil y ahora con la viruela del mono.
Si hay un paciente enfermo en casa, este debe estar aislado completamente, y si es necesario, llevarlo al hospital. Debe apartar su plato, vaso, cubiertos; en cuanto a su ropa y ropa de cama, es vital lavarla por aparte. La recuperación dura alrededor de 20 días; hasta ahora no se ha documentado secuelas del padecimiento.
Gómez Montes dijo que por ahora la definición operacional de un caso sospechoso es que la persona tenga lesiones en la piel, fiebre, cefalea, que haya estado en contacto con otras personas enfermas.












