Hamid Vega, médico de la Clínica Especializada Condesa de la Ciudad de México explicó que las personas han adquirido el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) son más propensas a padecer desórdenes mentales.
En primer instancia, el médico recordó que el VIH es un padecimiento que se transmite por tres vías: a través de la sangre por transfusiones o agujas, por contacto sexual y de madre a hijo durante la concepción, parto o lactancia.
Los prejuicios cercan a las personas enfermas al suponer que adquirieron el virus por prácticas socialmente inaceptables como la homosexualidad, hipersexualidad, tatuajes o adicciones.
De esta manera las personas con VIH suelen ser segregadas socialmente y esto trae consecuencias en la autoestima y acarrear depresión u otros trastornos relacionados. Las primeras consecuencias son que el paciente deje de llevar el tratamiento, se deje morir o directamente planee sus muerte.
En otro sentido, Hamid Vega aclaró que debido al carácter de la enfermedad, la cual es de inmunodeficiencia, trae consigo problemas neurodegenerativos. Así, las personas con VIH pueden mostrar deterioro neurocognitivo que sería ocasionado por muerte celular en el cerebro.












