El Arco del Tiempo, ubicado en el cañón del río La Venta, en Cintalapa, se convirtió en uno de los atractivos turísticos con mayor demanda en los últimos tres años, pasando de 300 a tres mil visitantes anuales, lo que genera un impacto considerable en el lugar, por lo que se ha regulado de forma estricta las visitas.
Jaime Eduardo Gómez Rodríguez, guía certificado de turismo de aventura, comentó que, considerando que se trata de un área natural la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) ha trabajado con la comunidad y la cooperativa del lugar para poder reducir el impacto de los visitantes.
Uno de los factores que se consideran es que, al ser una zona natural no cuenta con baños en el recorrido, el cual es bastante largo, tampoco con contenedores de basura, por lo que el objetivo es gestionar el manejo de los residuos inorgánicos humanos para poder tener un lugar sustentable.
Anteriormente había una regulación sobre el número de visitantes que podían entrar, pero nada estricto. En los últimos años ya existe un número máximo de personas que pueden ingresar, quedando en solo 20 los que pueden pernoctar ahí, ahora las asistencias se deben programar.
Sin embargo, otro problema surgió con la alta demanda de visitantes, y es que no hay vigilancia estricta en los guías que contratan los turistas, estos deben ir no con un coordinador sino con un guía acreditado ante la Secretaría de Turismo Federal.
El guía debe tener registro nacional de turismo, seguro de accidentes personales, capacitación de primeros auxilios, que conozca la zona y, sobre todo, que cuente con los equipos adecuados de calidad.
Mencionó que, el período ideal para visitar el Arco del Tiempo es en temporada de seca, no hay fechas exactas porque con el cambio climático varia, por lo general es desde finales de noviembre y hasta finales de abril. “La prioridad para programar las visitas es para que las agencias tengan todos los requisitos y certificados”.












