La vocación zapatista, según “una definición lacónica”, es “ser buena semilla”, afirmó el subcomandante Moisés del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
“No pretendemos heredar a las próximas generaciones una concepción del mundo. No heredarles nuestras miserias, nuestros rencores, nuestros dolores, nuestras fobias, ni nuestras filias. Tampoco que sean un espejo con una imagen más o menos aproximada de lo que supongamos bueno o malo”, sino que “lo que queremos es heredar vida”, agregó.
Manifestó que “lo que hagan con ella otras generaciones será su decisión y, sobre todo, su responsabilidad. Así como nosotros heredamos vida de nuestros ancestros, tomamos lo que consideramos valioso, y nos asignamos una tarea. Y, claro, nos hacemos responsables de la decisión que tomamos, de lo que hacemos para cumplir esa tarea, y de las consecuencias”.
Moisés, quien ahora también firma como coordinador general de la “Gira por la Vida”, insistió en que “no pretendemos heredar leyes, manuales, cosmovisiones, catecismos, reglas, rutas, destinos, pasos, compañías, que, si se ve con detenimiento, es a lo que aspiran casi todas las propuestas políticas. Nuestra pretensión es más sencilla y terriblemente más difícil: heredar vida”.
En un mensaje difundido por el capitán Marcos, abundó: “Porque nosotros vemos que esa terrible tormenta, cuyos primeros ventarrones y lluvias ya azotan al planeta entero, está llegando muy rápido y muy fuerte. Entonces no vemos lo inmediato. O sí, pero de acuerdo con lo que vemos a largo plazo. Nuestra realidad inmediata está definida o de acuerdo con dos realidades: una de muerte y destrucción que habrá de sacar a flote lo peor del ser humano, sin importar su clase social, su color, su raza, su cultura, su geografía, su lengua, su tamaño, y otra de volver a empezar sobre los escombros de un sistema que hizo lo que mejor sabe hacer, es decir, destruir”.











