Vocero único| por favor

"Es el tema que no le deja conciliar el sueno. Es la mayor apuesta del gobierno del presidente Felipe Calderón. Coincide también con las necesidades de los ciudadanos reflejadas en las encuestas, por encima incluso que el aspecto económico. La seguridad pública merece todos los esfuerzos posibles. México es reconocido mundialmente por la feroz lucha que libra contra el narcotráfico. Y sin embargo, la administración federal parece haber renunciado a una estrategia de comunicación que clarifique las cosas.

La cantidad de voces que desde el gobierno aluden a la lucha contra la inseguridad hacen demasiado ruido. El lunes pasado, la secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa, afirmó: ""Quiero enfatizar especialmente que las acciones violentas se concentran en tres estados, es decir, no hay un clima generalizado de violencia"".

Dos días después, el secretario de Economía, Gerardo Ruiz Mateos, en un desayuno con la comunidad mexicana en la embajada de México en París, aseveró: ""El problema es un problema serio, tan serio que le tuvimos que entrar. Lo más fácil era dejarlo, como dice mucha gente, dejarlo en el estatus en el que estaba, y sí te puedo asegurar que el siguiente Presidente de la República sería un narcotraficante"".

La respuesta de la clase política mexicana y de los medios de comunicación no se hizo esperar. Críticas incluso desde el Partido Acción Nacional a la ligereza de las aseveraciones. Fernando Gómez Mont, secretario de Gobernación, tuvo que diferir con su colega.

zQué necesidad había de exponerse a sí mismos y a su gobierno? El que la secretaria de Relaciones Exteriores y el titular de la Secretaría de Economía hayan tratado de defender la política de seguridad de su jefe, Felipe Calderón -fallidamente, por supuesto-, nos indica la ausencia de un ""pararrayos"" del gobierno federal que pueda ser tanto voz autorizada para emitir esta clase de comentarios como receptor de cuestionamientos en protección, justamente, del Presidente de la República, quien no puede exponer su investidura a la resolución de las locuacidades de su gabinete ni a las riesgosas explicaciones en torno a la orientación de las políticas públicas.

Es irrelevante discutir, para efectos de esta argumentación, si los funcionarios tienen razón o no en sus dichos; lo cierto es que una declaración de ese tipo no puede hacerla un secretario de Estado, menos uno desligado del combate a la delincuencia. Ruiz Mateos anadió: ""Es evidente que nosotros sacamos al Ejército porque también encontramos una policía federal desmantelada, un sistema de inteligencia totalmente desmantelado"". zNo tendría que decir eso el director del Cisen o el secretario de Seguridad Pública?

En todo caso, lo más preocupante es que ninguno esos altos funcionarios federales -ni siquiera los directamente involucrados con esta guerra- puede hablar a nombre de toda la estrategia. Ni el secretario de Gobernación ni el titular de la SSP ni el procurador general ni el secretario de la Defensa. Una voz en nombre del gobierno de la República es lo que hace falta para dar certidumbre a la opinión pública.

El narcotráfico está en campana también; ayer lanzó manifestaciones simultáneas en varios estados para repudiar la presencia militar. El gobierno no puede seguir estorbándose a sí mismo en materia de comunicación. Bien ha dicho el presidente Felipe Calderón que la guerra no puede ganarse sin el apoyo de la población; ganarse ese respaldo requiere de voces en las cuales creer. (El Universal)

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