Voto por la partidocracia

Todo indica que el gran ganador de las elecciones del 5 de julio será el abstencionismo, como siempre que se eligen diputados. El protagonismo ganado por el Congreso en la última década parece no interesar a la gente. De hecho, en ese periodo la participación ha sido cada vez menor, algo que alarma a los intelectuales, pero que tiene felices a las clientelas de los partidos, dependientes, justamente, de la desidia ciudadana.

Ayer, tal vez para curarse en salud, María del Carmen Alanís, presidenta del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, dio a conocer un estudio que ve un crecimiento de la abstención a una tasa de 20% cada tres anos. Tiene sentido la cifra ya que, según datos oficiales, en 1991 la ausencia en las urnas fue de 39.71%, en 1997 de 42.3% y en 2003 de 58.3%. Si las previsiones de Alanís son certeras, esta vez 70% del electorado hará cualquier cosa el 5 de julio, menos votar. Las encuestas respaldan el augurio.

El porcentaje es altísimo y preocupa. Por eso más que explicar las razones del desinterés coyuntural, que sin duda las hay, vale la pena observar el panorama completo y preguntarse: zpor qué, suponiendo que las estadísticas son confiables, la apatía del votante en el priato se incrementa en la actual democracia incipiente?

Una explicación sería que el grueso de nosotros no sabemos para qué sirve el Congreso o cuáles son las consecuencias de sus actos. Recordemos que las renovaciones de la Presidencia y las gubernaturas son mucho más concurridas. La idea de elegir a un jefe de Estado resulta más interesante al elector.

Lo prolongado de la tendencia hace pensar que falta largo trecho para que esto cambie. Con una abstención de 70%, las clientelas de los partidos serán las que decidan quién regirá en el Poder Legislativo hasta 2012. La abstención, a diferencia del voto nulo, es un voto a favor la partidocracia. (El Universal)