Voz de alerta contra el frío

Los extremos del clima nos golpean con fiereza. El riesgo sanitario va desde la fatalidad hasta enfermedades que no son directamente imputables a los desórdenes climáticos, pero que se han agudizado indirectamente por esta y otras causas relativas al descuido en la higiene y a precarias condiciones sociales. El dengue es un ejemplo que nos lleva a pedir que no se baje la guardia ni entre la población ni entre las autoridades para que el problema no siga creciendo.

Ninos, ancianos e indigentes constituyen los sectores más afectados por las enfermedades infecto-contagiosas. A eso hay que sumar el frío presente en toda la República y que, nos anuncian, seguirá tenaz en esta temporada invernal. El cambio climático desordena la transición de las estaciones, pero siempre hay algo que podemos hacer: cuidar nuestra salud.

Las enfermedades de la pobreza, diarreas e infecciones gastrointestinales proliferan donde no hay agua potable o ésta no se encuentra suficientemente clorificada. Las condiciones de vida son similares a las de las aldeas más remotas de África, en tanto que las ciudades y los municipios más ricos, como San Pedro Garza García, zona conurbada con Monterrey, tienen niveles sanitarios de primer mundo europeo.

De 2000 a 2006, los casos anuales de dengue saltaron de mil 700 a 27 mil, 16 veces más; todo un foco rojo bermellón. Inaceptable.

Del casi medio millón de mexicanos que fallecieron el ano pasado, 75 por ciento, es decir, unos 375 mil, fueron víctimas de la diabetes, ocasionada por la mala nutrición y la obesidad.

Ante eso, ninguna medicina es mejor que la prevención, nos dicen las autoridades, y es cierto. Nunca habrá suficiente dinero para salud, por más que se aumente la recaudación gubernamental. Por ello es necesario incrementar la cultura del cuidado preventivo, para que los recursos oficiales se concentren en atender aquellos casos de enfermedades inevitables.

En un foro, el secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, anunció que las autoridades tienen abasto suficiente de medicamentos antigripales, aunque la seudoefedrina fue retirada del mercado, según se anunció ayer, y será sustituida por otras sustancias aptas para combatir la tos y el resfriado. También senaló que la falta de infraestructura y agua potable en algunas zonas del país ha impedido que se erradiquen las llamadas enfermedades de la pobreza.

Junto con la Secretaría de Salud, otras instituciones de seguridad social y de pensiones, federales y estatales, así como el DIF, actúan para aliviar los estragos de un invierno que se contrapone a nuestra preocupación de todo el ano por el calentamiento global; ahora nos estamos muriendo de frío.

Un poco de calor, pan y bebidas calientes pueden estar al alcance de todos, con la ayuda de toda la sociedad y la acción esmerada de los gobiernos.

Debemos combatir junto con las autoridades las enfermedades ocasionadas por el frío y la pobreza. Todo comienza desde el cuidado que tengamos con nuestro propio cuerpo y con el de nuestros seres queridos, seguido de una buena cultura de la higiene. (El Universal).