Vuelven a explorar baño de vapor en ZA de Palenque

Vuelven a explorar baño de vapor en ZA de Palenque

Se volvió a explorar el baño de vapor de la Zona Arqueológica de Palenque, el cual excavó y reconstruyó Alberto Ruz L’huillier, en 1951. Los últimos descubrimientos de los investigadores españoles Ana García Barrios y Jesús Adánez Pavón arrojan una relación con ceremonias y prácticas en las que el agua era fundamental para los antiguos palencanos.

Se trata del conjunto arquitectónico más complejo de la zona arqueológica, a poco más de siete décadas de su excavación y consolidación; el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Proyecto Arqueológico Palenque (PAP) colaboraron en tales trabajos, centrados en el registro y la documentación mediante fotogrametría de dicho espacio.

A una semana de haber cerrado la excavación, García Barrios y Adánez Pavón, profesores de las universidades Rey Juan Carlos y Complutense de Madrid, respectivamente, presentaron los resultados preliminares en el 12.° Congreso Internacional de Mayistas, organizado por el Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIFL-UNAM), a través del Centro de Estudios Mayas.

Se trata de un edificio reducido y localizado en el patio suroeste, aledaño a la Casa E y flanqueado por las Casas H e I. Su estructura mide 13.80 metros de longitud, con tres vanos de acceso, compuesta por un espacio de galería y dos cuartos de escasa altura interior (máximo dos metros en algunas zonas), cerrado por una bóveda maya; de ahí la dificultad de obtener imágenes fotogramétricas, las cuales fueron procesadas por el integrante del PAP, Luis Torres.

Espacio de la nobleza

De acuerdo con Ana García Barrios, el baño de vapor referido como “Casa de las nubes”, en el tablero del Templo de la Cruz, de Palenque, fue el espacio predilecto de sacerdotes y nobles, donde el vapor era el componente principal para reproducir ambientes de humedad y niebla asociados a las cuevas.

Explicó que “se utilizaron no solo para la limpieza de las personas, sino para recrear el nacimiento de los dioses, cuyas representaciones eran purificadas en estos lugares”.

En las exploraciones en el baño de vapor del Palacio, “lo primero que nos topamos al excavar el Cuarto 1, bajo 10-15 centímetros de limo, fue el enlajado, similar al del Cuarto 2, que ya era conocido”.

Jesús Adánez abundó que “es un enlajado dispuesto sobre un firme de cal que conducía el agua hacia el Cuarto 2, a través de una abertura trapezoidal. Por debajo del desplante de los muros y perteneciente a un momento anterior, se encontró un canal que aún no hemos excavado”.

Hallazgos de gran relevancia

Un descubrimiento significativo fue un depósito ritual bajo el corredor que conecta con la Casa E, el cual contenía restos abundantes de caracoles de río de distintas familias y otros animales acuáticos como tortuga blanca, “uno de los alimentos favoritos de la nobleza palencana”; así como un par de huesos de pie humano: un calcáneo y una falange raspada.

Además se halló material lítico como obsidiana y fragmentos revueltos de platos trípodes, cajetes y vasos, cuyos tipos cerámicos permiten brindar una cronología tentativa del depósito hacia 750-800 d. C., aunque se desconoce si fue colocado en un ritual de iniciación o remodelación del espacio.

Concluyeron que si bien aún no es posible afirmar que el baño de vapor del Palacio fuese tal, “pensamos que guarda relación con ceremonias y prácticas en las que el agua era fundamental, por lo que una búsqueda en el registro etnográfico sobre estos rituales podría sofisticar nuestra visión”.